Cuando decidimos cubrir el Mundial, para descubrir otras cuestiones desde esta plataforma comunicacional, sabíamos que veníamos a defender al fútbol en un injusto dilema, donde tantos le atribuyen los males del sistema. Pero a su vez, nos comprometimos a mantenernos despiertos, todo el mes con los ojos abiertos, porque una y mil veces nos han cagado, aprovechando que el mundo miraba para otro lado. Por eso, hoy salimos a gritar desde abajo, ¡que los fondos buitres se vayan al carajo! Porque no hace falta parafrasear a talentosos economistas, ni apelar a los más reconocidos analistas, ni haber sido socio del Club de París, para darnos cuenta que intentan cagar al país. Ni al gobierno nacional, ni al partido tal o cual: a todos los que garpamos esa deuda residual, avalada por los jueces de este mundo desigual, donde los mismos de siempre nos vuelven a poner condiciones, mientras millones alentamos a nuestras selecciones… ¡Altos zarpados estos villeros, metiéndose en los temas reservados para noticieros! Pues no esperen otra cosa de esta Garganta Poderosa o atrevida, que no acepta estar dormida en el área restringida, tal como lo intentaron toda la vida, para que el silencio garantizara la impunidad, sin ecos que alteraran a la sociedad, ni a la comunidad internacional. ¡Pero ahora estamos en un Mundial! Convidarnos del debate por las redes cloacales o los planes sociales, se volvió la propuesta trillada de la coartada que proponen los dueños de la información, para fingir el orgasmo de la libertad de expresión. Y entonces nos chupa un huevo si les parece que debiéramos callarnos de nuevo, porque a nosotros nos parece que debemos armarnos de coraje, de la cabeza a los pies, para que todos ésos de traje que hablan tan bien en inglés no le sigan robando a la Argentina, con el mismo guante blanco que desangraron América Latina. No, matones, no comemos bulones, ni naturalizamos que nos cobren 1.500 millones, como si nadie se diera cuenta que compraron esos bonos por menos de 50. ¿O quién generó la deuda externa que heredamos de esa dictadura sangrienta, para que se hiciera eterna en la orgía de los 90? Hoy nos invitan a repetir la historia, los archienemigos de la memoria, empujándonos a pagar lo que una manga de chorros nos vino a sacar en nuestro peor momento, a pesar del acuerdo logrado con el 92 por ciento. ¿Y si el 8 pendiente mantiene su posición intransigente? ¿Nos empujan al default como lo hicieron otrora? Que se vayan a la concha de la lora, porque los argentinos no merecemos retroceder, para que ganen los mismos que siempre nos hicieron perder. Pero si quieren discutirlo en detalle, la vamos a seguir en la calle, miles y miles fundidos en un solo grito rotundo, desde las Malvinas hasta la Copa del Mundo, para que los alaridos aturdan a la Corte de los “Estrados Unidos”, porque eso también es terrorismo de Estado… ¡Y todos los pueblos del mundo están de nuestro lado!

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Fuente: http://lapoderosa.org.ar/