Por Francisco Galíndez

fbHay pocas cosas tan pero tan versátiles, en éste singular planeta, como los posts que sube la gente a las redes sociales. Desde personas “supuestamente desaparecidas”, de las que no dan un solo dato pertinente para la búsqueda del individuo en cuestión, hasta cómo curar el cáncer de próstata con un riquísimo licuado de ranas amarillas de la amazonia, pasando por escraches políticos, minas en pelotas (algunas muy buenas dicho sea de paso), insoportables e infinitas invitaciones a juegos online, fotos de las vacaciones que costaron 5 aguinaldos y la hipoteca del auto, chistes buenos y malos, bromas sobre el nuevo Papa (…), mensajes de concientización ecológica, la película que estrena el jueves, imágenes con reflexiones sobre Dios, Jesús, la Virgen María, la Virgen de Guadalupe, la de Urkupiña, Oliva extra Virgen, Dios nuevamente, invitaciones a asados+poker, asados+fernet, fernet+fernet, frases célebres que curiosamente cambian de autor según el posteador…  en síntesis, de todo y para todos, sin censura y sin tapujos.

Todo eso amigos, es lo que convierte a las redes sociales en herramientas de ocio por excelencia: cholulaje, comunicación, diversión, militancia, negocios, puteadas, estados de ánimo, astrología… todo eso y mucho más en el mismo paquete por el módico precio de… lo que pague cada uno por su servicio de internet. No lo voy a negar, soy un red-social-adicto, inclusive mientras trabajo y aunque minimizada, siempre está la endemoniada página online.

Lo contrapartida buena de esta trágica adicción es que a veces me encuentro con cosas que me llaman a la reflexión, y la mayoría de veces reflexionar sobre algo está bien, aunque reflexiones sobre la música de Justin Bieber por ejemplo, y llegas a la conclusión de que el mundo efectivamente se está yendo a la mierda.

Desde hace pocos días me encuentro todo el tiempo con un post que se comparte furiosamente y sin egoísmo cual cerveza caliente entre amigos de la secundaria. Foto preliminar, mensaje incluido en la imagen y finalmente el parafraseo del ideólogo. Estoy hablando de una foto en la que aparece un desfile de soldados del ejército, o al menos eso parece, y el siguiente mensaje:

526892_224658704325307_1822606015_nServicio Militar Obligatorio – para todos los jóvenes de entre 16 y 18 años que no estudien – Medio día de entrenamiento militar y medio día de una escuela de oficios, así no solo los preparamos para defender a LA PATRIA y los alejamos de la droga y delincuencia sino estaremos formando mano de obra calificada para las empresas del país!!! – más abajo el comentario del primer posteador: SI ESTAS DE ACUERDO DALE COMPARTIR.

¿Por dónde comenzar? Lógicamente por el principio, la imagen. Señores uniformados desfilando con un fusil de asalto cal. 7,62 mientras miran al costado, seguramente en dirección donde se encuentra la máxima autoridad del evento, no me inspiran ni remotamente una solución para la delincuencia ni para la falta de mano de obra calificada que necesitan las empresas nacionales, au contraire, en éste grandioso país sobran obreros, capataces, técnicos, ingenieros, todos calificados para todas las labores habidas y por haber,  lo que no hay es trabajo ni muchas empresas nacionales, gracias turco de mierda.

No es casual y lo comprobé, la misma gente que publicó la simpática imagen es la misma que se manifestó o simplemente pegó el grito en el cielo meses atrás cuando pusieron un cepo a la compra de divisas extranjeras, entonces yo me pregunto: cuando se habla de LA PATRIA, cuando se llama a la defensa de la misma, ya que parece que la paz de Argentina pende de un hilo ante una guerra inminente (?),  cuando se evocan las Islas Malvinas y los corazones se hinchan de orgullo patriota… ¿acaso se olvidan que el puto dólar es una moneda de EE.UU.?

La delincuencia sí es factor detonante, no es un mito, no es una sensación, no es un invento de los grupos opositores. Es real y preocupante, es sumamente urgente, pero la piedra angular del problema no es la inactividad de los jóvenes de entre 16 y 18 años. Los delincuentes no esperan cumplir los 16 y se jubilan a los 18 al margen de la ley, el espectro es mucho más vasto, y si en el medio son sometidos a un entrenamiento militar el efecto es devastador, un facineroso que comenzó su carrera ilegal a los 12 y que al cumplir los 18 tiene adquirida una amplia experiencia en supervivencia y el manejo de armas de guerra, no es un paria reformado, es un exacerbado peligro para toda la sociedad hasta que cumpla los 30, edad en la que caería abatido por las balas de la policía ya que la esperanza de vida con esa profesión es muy corta.

No nos olvidemos tampoco que en Argentina la educación primaria y secundaria son obligatorias, aun así un importante índice de analfabetismo y deserción ensombrece el futuro de muchos jóvenes y niños, la condición de obligatorio al Servicio Militar no implica inmediatamente que se cumpla a rajatabla tampoco. A mí forma de ver, una de las raíces de la problemática juvenil que se relaciona con la delincuencia es el contraste en los estratos sociales, el entrenamiento militar en ese caso no representa ni remotamente una solución. No así una escuela de oficios, las cuales existen actualmente y son brindadas por ONGs y fundaciones sin fines de lucro, el problema real: no son suficientes ni están bien financiadas.

originalEl común denominador de los criticólogos sostiene que la delincuencia y la drogadicción van de la mano, y aunque existe tal relación no es consecuente ni dictaminante. El mercado de las drogas es muy amplio, y no son los estratos sociales bajos los que más consumen, si el Servicio Militar Obligatorio fuera una posible salida contra el consumo de drogas, no debería recaer únicamente sobre los delincuentes juveniles que residen en villas miserias, sino afectar desde el primero hasta el último de los argentinos que consume sustancias ilegales, llámese dirigentes políticos, jueces, abogados, estudiantes, sacerdotes, comerciantes, etc. etc. etc., sin distinción de edad ni sexo, y eso amigos, sería muy divertido para presenciar.

Le voy a dar crédito solamente a la intención, no así al método. La consigna maquiavélica de que el fin justifica los medios no es aplicable en éste delicado caso, la misma palabra obligatorio debe estar encuadrada en un marco legal que no afecte los derechos y garantías así sean las del mismísimo Diablo, porque hacer de nuestro País un mejor lugar es una tarea que se debe llevar a cabo con criterio, desinterés, sentido común,  generosidad, enseñanza y ejemplo, evitando el uso de la fuerza y la privación de las libertades de cada individuo. Por esas y otras razones NO COMPARTO ni babeándome de la curda la propuesta de éstos criteriosos posteadores fascistoides para atenuar el violento desenfreno de los delincuentes juveniles, drogadictos y desocupados. Saludos desde el ocio cibernético.