PERIODISTASUn periodista muerto. Una historia menos. Una verdad silenciada. Una realidad que se esconde. Una historia en la que siempre ganan los malos. Pero sin embargo no tienen miedo, se arriesgan, se involucran, denuncian, revelan, resisten, son incorruptibles, son héroes diarios que (lamentablemente) no pueden detener las balas con sus pechos.

Pese a las amenazas que reciben siguen escribiendo historias de personas que contaminan sus ciudades, alimentan la miseria y sostienen la corrupción. Cada vez que se mata a un periodista se vulnera un derecho importante de nuestra sociedad, el derecho a saber la verdad.

El 2012 se extinguió como un año negro para los periodistas. Va a pasar a la historia como el más violento en las últimas dos décadas. América Latina en los últimos años se ha convertido en unas de las regiones más peligrosas para el ejercicio de la profesión. Los periodistas que investigan el narcotráfico son los que más riesgos corren y los cartels de droga se han convertido en sus principales asesinos.

Los periodistas hablan de lo que no se debería hablar y muchas veces pagan un alto precio por su coraje, con su vida. La manera más fácil de silenciarlos es matándolos. Este año termina con 3 informes polémicos que muestran que el 2012 fue el más sangriento en los últimos 20 años. Tres informes que muestran distintos números pero que colaboran con la misma causa, evitar que los maten.

El resumen presentado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) mostró que 89 reporteros murieron en los últimos 12 meses, lo que representa un incremento de 33% respecto al 2011. Según el informe “Las zonas más afectadas fueron Oriente Medio y África del Norte (26 muertos), Asia (24 muertos) y África Subsahariana (21 muertos). Sólo el continente americano experimentó una baja –relativa– respecto al número de periodistas asesinados en el ámbito de su ejercicio profesional (15 muertos)”. Los países más violentos fueron: Siria con 18, Somalía con 18 y Paquistán con 9 periodistas asesinados.

Dentro de Latinoamérica el país con mayor número de víctimas, 6 en este caso, es México. La violencia “se cierne sobre los periodistas que se atreven a tratar temas relacionados con el narcotráfico, la corrupción, la infiltración de la mafia entre las autoridades locales o federales, y las violaciones a los derechos humanos atribuidas a estas mismas autoridades”, expuso RSF.

El país que le sigue a México en los registros de asesinatos contra periodistas es Brasil. “El narcotráfico en la frontera con Paraguay aparece claramente como la causa de los cinco asesinatos de periodistas registrados, relacionados directamente con el ejercicio de su profesión. Tres de los periodistas que perdieron la vida habían denunciado la influencia de los cárteles en los sectores políticos y económicos locales; otros dos eran periodistas-blogueros, que en general corren importantes riesgos cuando denuncian la implicación de una autoridad o un caso de corrupción”, concluyó RSF.

La organización remarcó que desde 1995, “el balance nunca había sido tan macabro. En estos  últimos años el número de periodistas asesinados ascendió a: 67 en 2011, 58 en 2010 y 75 en 2009. En 2007 esta cifra conoció un pico histórico: 87 profesionales de los medios de comunicación fueron asesinados, dos menos que en 2012”. Así también subrayó que “Los 89 periodistas que perdieron la vida este año debido al ejercicio de su actividad profesional, fueron víctimas de la cobertura de conflictos armados o de atentados, fallecieron asesinados por grupos ligados al crimen organizado (mafia, narcotráfico, etc.), milicias islamistas o por orden de oficiales corruptos”.

Con un número más sangriento que el de RSF la Federación Internacional de Periodistas (FIP) publicó que durante 2012 que al menos 121 periodistas perdieron la vida en asesinatos, por encima de los 107 registrados en 2011. La FIP advierte que “esas cifras terribles prueban la incapacidad de los gobiernos y de las Naciones Unidas para cumplir sus obligaciones internacionales de proteger el elemental derecho a la vida de los periodistas”.

Jim Boumelha, presidente de la FIP, afirmó que esto se debe a ” la falta de convicción de los gobiernos a la hora de ofrecer protección a los periodistas. Evidentemente, no han sabido parar esta matanza”. “No hay duda de que este nivel elevadísimo de periodistas asesinados se ha convertido en un rasgo constante de la última década, durante la cual la reacción habitual de las Naciones Unidas y de los gobiernos apenas ha consistido en unas pocas palabras de condena, una investigación somera y un indiferente desdén”, aseveró Jim.

Según el informe de FPI la región más mortífera en 2012 fue Oriente Medio y el Mundo Árabe, donde 47 periodistas y personal de los medios fueron asesinados. Siria tuvo la tasa más elevada de muertes con 36 víctimas mortales y le siguieron Somalia con 18, Pakistán con 10, México con 10, Filipinas con 5, Brasil con 6 e Irak con 5.

La FIP quiere profundizar el Plan de la ONU sobre seguridad de los periodistas y contra la impunidad para que se cumpla ese mandato. Beth Costa, Secretaria General de la FIP, completó que “La situación es tan desesperada que la inacción no es posible”.

935b716eab
Journalists run along a street in Aleppo’s district of Salaheddine on Dec. 29, 2012. REUTERS/Muzaffar Salman

El informe más cruento fue el Instituto Internacional de la Prensa (IPI, por sus siglas en inglés) en el que al menos 132 periodistas fueron asesinados durante 2012 mientras ejercían su trabajo, un récord desde 1997, cuando el IPI comenzó a llevar un registro sistemático de los casos de violencia contra la prensa. “Es increíble que tantos periodistas hayan muerto este año”, comentó la directora ejecutiva del IPI, Alison Bethel McKenzie.

Como en los dos casos anteriores, Siria encabeza la lista de los países más mortales para la prensa en 2012, seguido de Somalia. El número de periodistas asesinados en el 2012 bate el récord anterior, alcanzado en 2009, de 110 casos.

Según la IPI “los países tradicionalmente peligrosos para los reporteros no han implementado estrategias para limitar los ataques a los periodistas”. “Por otra parte, sólo en Siria fueron asesinados al menos 31 periodistas y 8 ciudadanos reporteros mientras cubrían el grave conflicto armado que vive el país árabe”. “El segundo país más mortífero para los periodistas en 2012 fue Somalia, donde el IPI registró la muerte de 16 periodistas, más que en cualquier otro año solo en los últimos 15 años”.

La matanza contra los periodistas también se ha visto reflejada en varios países de América Latina, lo cual, según el IPI, “se refleja una falta de tolerancia hacia la información crítica e independiente”. Siete periodistas fueron asesinados en 2012 en México, un país en el que la “autocensura” ya es normal después de años de homicidios, ataques y amenazas contra los profesionales de la prensa. En Brasil se ha observado un preocupante aumento de la violencia contra la prensa, el saldo mortal de este año es de cinco periodistas, señala el informe. También ha contabilizado a tres periodistas asesinados en Colombia, otros tres en Honduras y uno en Ecuador.

Así mismo el informe aclara que “una serie de factores han contribuido al aumento de la cifra de muertos en 2012. Por un lado, los países tradicionalmente peligrosos para los periodistas – entre ellos Pakistán, Somalia, Filipinas, Honduras, México y Brasil – no han aplicado políticas para limitar los ataques contra periodistas”.

Pese a la Resolución 1738 aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 23 de diciembre del 2006, que se refiere a la protección de los periodistas que realicen misiones profesionales peligrosas en las zonas de conflicto armado, según la RSF “la violencia contra los periodistas continúa siendo una de las amenazas más grandes para la libertad de expresión”. Libertad que se manchada cada vez que se mata a un periodista. Los queremos vivos.