ENTREVISTA A FRANCO RINALDI, AUTOR DE “EL NIÑO DEL AÑO”Franco Rinaldi nació en Salta en 1980. Es licenciado en Ciencias Políticas, periodista, escritor y en la actualidad conduce un programa los mediodías en Radio uBA. Tiene 31 años, mide un metro cero nueve centímetros y se moviliza en silla de ruedas.
Franco Rinaldi nació en Salta en 1980. Es licenciado en Ciencias Políticas, periodista, escritor y en la actualidad conduce un programa los mediodías en Radio UBA. Tiene 32 años y mide un metro cero nueve centímetros.

por Martín Rodríguez

Entrevista a Franco Rinaldi, AUTOR DE “EL NIÑO DEL AÑO”//

Pasó su niñez y parte de su juventud en Salta y a los 18 años se fue a vivir a la ciudad de Buenos Aires. Fueron años en los que experimentó decepciones amorosas, el despertar sexual, su desengaño futbolístico (tenía una zurda bárbara) y la amistad a la par de quebraduras y operaciones, a consecuencia de su enfermedad.

Franco nació con osteogénesis imperfecta o “huesos de cristal”, un trastorno congénito que se caracteriza por una debilidad excesiva en los huesos, lo que lo hace ser más frágil de lo que le gustaría ser. Una fragilidad que a veces lo hace sentir dolorido, furioso, harto, triste…

A los 31 años Franco publicó “El niño del año”, su primera novela que coquetea entre la autobiografía y la ficción. La obra tiene un gran valor testimonial y no importa si los hechos narrados se basan en la historia personal. La verdadera fuerza está en lo que se cuenta y en cómo se lo cuenta. “La verdad del libro no son los hechos puntuales o artificios de la memoria o la imaginación, el tema es lo que se quiere contar”, destaca Franco.

535922c0¿Cómo nace la idea de escribir el libro?

Escribir es algo que siempre me interesó y de algún modo está relacionado con mi práctica profesional. Después me pareció que desde lo autobiográfico tenía una historia singular para contar y un ejercicio de libertad posible y de ahí en adelante me dediqué sólo a trabajar en mi escritura, en que sea lo más atractiva y linda posible. Es una vocación estética, además de todo.

¿Qué significa “El niño del año” para vos?

Un recuerdo divertido de mi infancia. Y ahora el nombre de mi primer libro.

En el libro contás prácticamente de todo, mujeres, trabajo, tu discapacidad, tu enfermedad, amigos, tus padres, es un libro autobiográfico ficcionado. ¿Por qué decidiste exponerte así? ¿O pensás que no lo hacés?

Es que yo no sé si me expongo. Porque la mayoría de la gente no sabe, ni puede saber ni tampoco es importante, si lo que yo cuento es verdadero o falso. No tiene relevancia. Desde ese lugar me parece un acierto de la editorial haber puesto el libro en un sello de literatura.

Porque es como debería ser leído el libro por propios y ajenos. Es una historia o muchas historias, como van a ver los lectores, con una unidad o con una misma voz narrativa, que es singular, porque es alguien que está en silla de ruedas y que tiene los huesos frágiles. Pero Laiseca, en “Las Aventuras del Profesor Eusebio Filligranati” ya cuenta historias de gente mutilada. También Mario Bellatin, en “Perros héroes”. Entonces este libro viene a agregar aventuras a ese universo, donde la referencia son cosas que me pasaron, pero que son sólo disparadores. Más que mi intimidad, que no está descubierta en el libro, lo que hay es una mirada personal del mundo, de la vida, de la muerte, del amor, del sexo, del placer, del dolor, del sufrimiento. Los hechos son el escenario de la idea del libro, que es la limitación de la vida.

¿Qué te gustaría que pase con tu libro?

Que agote 10 ediciones y que me dé una “carta abierta” para escribir algún otro que tengo en mente. Que le guste a la gente y lo comente en twitter (@frangoyo) y que le sirva a las chicas para soltar su miedo por lo deforme y lo distinto. Que se permita alguno desear sin represión algo distinto. Que se acepte que la belleza es subjetiva. Pero esto último ya es muy pretencioso. Cambiar lleva años y no depende de una sola persona y menos que menos de un libro.

En el libro escribís cosas muy fuertes. ¿Qué creés que van a pensar las personas que lo lean?

Asumo que algunos se van a enojar y que por ahí tiene una forma estética que para alguna mirada conservadora y anacrónica de lo que el libro debe ser este ejemplar no sea aceptable. Esas opiniones también me importan y las acepto. Yo, sin ir más lejos, leo ahora el libro y pienso que hay cosas que las pondría diferentes o que las cambiaría, en algunos casos radicalizando y en otros casos moderando un poco. Pienso que un libro es una opinión que siempre puede molestar a alguien. Es utópico pensar que uno puede conformar a todos. Entonces, lo mejor es quedarse conforme uno. Y en eso estoy más o menos hecho. Por otro lado, las cosas fuertes me protegen porque, como diría Quique Fogwill, tienen verdad, no tienen que ver con los hechos, sino que hay verdad de una manera más ontológica, más trascendente.

La contradicción de sensaciones de querer que alguien se quede y que se vaya es verdad. No importa si lo sentí en ese momento y con las personas que yo menciono. El tema es la verdad del texto, eso me cubre.

¿Qué es lo que más odiás y qué es lo que más te apasiona?

El instante después de cualquier fracaso y la irremediable certeza de que la muerte nos espera. Lo que más me apasiona es volar.

¿Y los aviones…? ¿De dónde nace tu pasión por la aviación?

Nace desde chico. Siempre me gustaron los aviones. Desde muy chico viajo en avión. Todo lo relacionado con la aviación me gustan casi desde mi infancia de un modo, como tantas otras cosas del deseo, inexplicable desde la razón.

¿Cómo es tu relación con las mujeres? ¿Qué lugar ocupan en tu vida?

Las mujeres ocupan un lugar importante en mi vida en general. También mis amigos. La relevancia de las mujeres también varía según la época, creo que como a todos. A veces tengo más ganas, tiempo y posibilidades y después tengo etapas más erráticas y en donde le pongo menos interés, deseo y esfuerzo. La plata no es todo, ni tampoco las mujeres. Pero son un tema importante en mi agenda.

Por último, ¿creés en Dios? ¿Creés que tener “huesos de cristal” es su culpa?

Dios existe, pero no creo en él. ¿Y de quién sería la culpa sino?

¿Qué más puedo agregar? Nada más. Ah, sólo una cosa, compren el libro. No se van a arrepentir.

Franco siempre quiso ser piloto, era su plan A, pero no pudo ser. “Me gusta la aviación desde que tengo uso de razón”, dice. Es su pasión. Esos 30 segundos de carreteo antes de despegar quizás sean sus momentos de mayor adrenalina. Son esos 30 segundos de fragilidad en los que todo uede acabar o todo puede empezar.Quizás ese cielo azul, esa máquina gigante que pesa toneladas o la sensación de volar lo hagan sentir menos frágil. “A 15.000 metros de altura todos somos iguales, si nos caemos, nos caemos todos”.

Franco odia la fragilidad, al igual que sus fracturas. Odia que su metro cero nueve habilite a extraños y conocidos a tratarlo como un chico; no lo es, desde hace mucho que dejó de ser un chico frágil y quebradizo.

Franco es un presentador. Él te arma el show, te lo produce, te lo vende y casi seguro vas a comprar. Es muy difícil no dejarse seducir por sus palabras, historia de vida, simpatía ácida y tremenda elocuencia. Franco reconoce que muchas veces ha sido discriminado, “es injusto, doloroso y todo lo que ya sabemos”. Pero no se victimiza, dice que “hay que seguir aguantando y no lamerse las heridas. Ser feliz es también una decisión”. Su historia también es una historia de lucha, pero cargada de victorias y derrotas que lo ayudaron a ser como es. Él se define como un espíritu intrépido al que le gusta más la aventura, lo nuevo y lo experimental que la lucha en sí.