EL PAÍS DE LAS MEDIAS

por Gonzalo Rodríguez

Son tiempos jodidos para la prensa en todo el mundo. ¿Qué duda cabe? El periodismo crítico conmemora hoy el Día mundial de la libertad de prensa con denuncias de asfixie, de presión, de intentos sutiles de censura y no tanto. Mientras, el periodismo oficialista, o militante, celebra el mismo acontecimiento destacando que jamás en nuestra historia la prensa tuvo tanta libertad para expresarse, y que las denuncias de los críticos tienen fines desestabilizadores y golpistas. Entonces: ¿Con cuál postura identificarnos?; ¿A cuál posición plegarnos? La prensa oficialista podrá decir, con toda razón, que hay total libertad de prensa, y que la más evidente prueba de ello es que los críticos pueden denunciar “libremente” asfixies, presiones e intentos de censura. Mientras que la prensa crítica podrá decir, con igual razón que los anteriores, que la libertad no es tal cuando por respuesta se reciben difamaciones, descalificaciones y acusaciones que agravian la moral de quien denuncia.

Entonces: ¿Hay libertad de prensa?: ¡!!si pero no!!!, contestará alguien luego de escuchar a los oficialistas. ¿Hay libertad de prensa?: ¡!!No pero si!!!, responderá la misma persona después de escuchar a los críticos.

¿Qué sacamos de esto?: que la Argentina es el país de “las medias”: los derechos, vigentes a medias; las obligaciones, cumplidas a medias; la justicia, funcionando a medias; la educación, impartida a medias; las deudas históricas con los pobres y las minorías, saldadas a medias; la salud, garantizada a medias; el compromiso de los opositores, tibio, a medias; la confiabilidad y seriedad de las instituciones, a medias; la independencia de poderes, a medias (y siendo generoso, eh); y por supuesto, ¿la libertad de prensa?, a medias. Y este, justamente, es nuestro cáncer, nuestro karma: ser siempre a medias. Por que ser a medias es no ser. El que se queda a medias se estanca, y estancarse es retroceder.

Habrá elecciones, y otro gobierno recibirá del saliente un país con todas estas “medias”. Pero no intentará completar lo que falta, sino que suprimirá las medias del anterior para imponer sus medias. Y seguiremos en lo mismo, por que los críticos de hoy serán los oficialistas de mañana y viceversa; el único cambio que habrá será que las medias cambiarán de posición, entre ellas las “medias prensas”. Y la media prensa “asfixiada” ayer proclamará que ahora sí respira libre. Mientras que la media prensa “opresiva” de ayer denunciará libremente su opresión actual. Nada más.

Se me ocurre un pensamiento final para este día, y es: En un país se vive real y efectivamente la libertad de prensa cuando nadie tiene el más ínfimo fundamento para denunciar que ésta no existe y, sobre todo, cuando un gobierno no tiene el más mínimo motivo para cada día tener que salir a afirmar que sí existe.

MÁS DE QUINCE MINUTOS

por Francisco Galíndez

Con una sonrisa cruzada y la mirada perdida en la pared que hace tiempo dejó de ser blanca, me sumergí un poco en pensamientos locos que derivaron en fantasías. El autismo me llevo a encarar un personaje en otras épocas y otros lugares. El personaje era yo mismo pero descontextualizado al 100%.

¿Cómo hubiera sido mi vida con 35 años de edad y mi poca sapiencia durante la década del 70 en Argentina? O mejor aún, ¿Qué me habría sucedido si hubiese vivido dentro de los mil años de oscurantismo religioso de la edad media?

Me resulta imposible imaginar que pudiera sobrevivir más de quince minutos en tales lugares y épocas, sabiendo que nunca me gustó que me digan lo que tengo que hacer ni mucho menos decir. Por suerte el mundo y su gente cambiaron, para mal según los fanáticos religiosos y ultraderechistas, para bien según el resto del mundo equilibrado y sensato.

Es bueno indudablemente, que las personas hoy en día te puedan mandar a la mierda sin censura. Es bueno que cualquier ciudadano critique su gobierno sin temor a perder la libertad o la vida. Es bueno también que cualquier ciudadano lo defienda con la misma seguridad. Es bueno que un agnóstico pueda gritar a los cuatro vientos que Dios no existe sin terminar crocante en una hoguera inquisidora. Es bueno que un homosexual pueda expresar el amor hacia su pareja del mismo sexo sin que se tenga que llamar a una ambulancia a los pocos minutos. Es bueno que una muchedumbre levante pancartas con leyendas a favor del aborto, es bueno también que otros expongan su desacuerdo con más pancartas. Es bueno que en cualquier debate uno pueda despotricar con lo que se le da la gana, porque en definitiva es un derecho garantizado, y ganado en buena ley. Es bueno que exista la Libertad de expresión, uno de los logros positivos más relevantes que alcanzó la humanidad en toda su historia. Sería bueno también esa libertad se la pueda ejercer en cada rincón del planeta, no, no sería bueno, sería lo ideal.

Hoy 3 de mayo es el día mundial de la Libertad de Prensa y hay una relación directa con la libertad de expresión. La prensa es quien nos da pie muchas veces para conocer la realidad y poder ejercer nuestros derechos. La prensa investiga, informa, y contribuye al desburramiento de las masas ignorantes. La prensa puede ser tendenciosa, pero ese también es un derecho adquirido, puede ser independiente, pero es muy difícil encontrarla, lo importante es que es una herramienta que los hombres necesitan, para saber de una o más verdades, de una o más mentiras. Indiscutiblemente la prensa y sus profesionales son parte del mecanismo que promueve la libertad de expresión de todas las personas. Mis respetos y saludos hoy a todos los profesionales de la Prensa.

Una cosa más… se pueden ir todos a la mierda, y censúrenme si se atreven.

UN DERECHO POSTERGADO

 por Martín Rodríguez

Es indudable que estamos mejor que hace 50 o 100 años o incluso mucho mejor que en 1605 cuando Johann Carolus fundó en Estrasburgo el primer periódico, el Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien. En esa época no se preocupaban por copyright, política de precios, circulación, ley de medios, pero si se preocupaban por lo que decían, un paso en falso y la historia se podía complicar. El mundo ha avanzado y con él han llegado un vasto conjunto de derechos y libertades que han beneficiado a la prensa.

Pero ¿estamos tan bien como pensamos? Si hacemos un balance, tendría que decir que podríamos estar mejor. Hoy en día, y después de tantas batallas ganadas, tantos derechos obtenidos y tantas libertades adquiridas, increíblemente se siguen matando periodistas con la misma impunidad, al igual que hace 100 años o que en 1605. Se siguen asesinando a profesionales de la prensa por decir lo que piensan y difundirlo. El número es realmente grande y preocupante: son más de 600 periodistas muertos a causa de su tarea en los últimos 10 años. Como dice la periodista Marcela Turati en su discurso pronunciado en la ONU en el evento “Libertad para hablar con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa. “Los periodistas corren la misma suerte de cualquier ciudadano, porque sus muertes no son investigadas. Y, peor aún, los mecanismos de impunidad se activan para que al periodista asesinado se le culpe de su propia muerte, se crea que en “algo malo andaba”, se siembre sospecha alrededor para que nadie pida justicia.”

Los periodistas denuncian, investigan, informan, contribuyen de una manera activa a una sociedad democrática, y su trabajo parece que irrita e incomoda a muchos. Alguien tiene algo que esconder y actúa en consecuencia, quitándose el problema de encima y el gobierno no hace nada, pero nada. Personajes nefastos que casi siempre cuentan con la complicidad de un podrido poder político.

Cuando un periodista es muerto, un reportero es hostigado, un medio es silenciado, un caricaturista es censurado, un fotógrafo es golpeado, una parte de la sociedad se desmorona, se cae en mil pedazos y después es agotador volver a reconstruirla. Como dijo Francisco Zarco el destacado político y periodista mexicano “La prensa no solo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización.”

El derecho a la libertad de prensa no es sólo un derecho para los periodistas o los medios para poder decir lo que quieran sin temor a tener represalias, es tu derecho también a estar informado, a poder recibir una información seria, creíble e independiente, que no esté viciada ni contaminada por el poder político corrupto, económico o por la violencia que ejerce el crimen organizado. Es una lucha en la que todos estamos comprometidos.

Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova

ALGUNAS CAMPAÑAS

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