por Ernesto Losada

En los corrillos de los más influyentes dirigentes que rodean al gobernador Daniel Scioli aseguran con insistencia, sobre todo en estos últimos días, quien marcha como número puesto para ocupar  un casillero de gran peso ministerial como es la Cancillería, en una hipotética presidencia del gobernador bonaerense, sería nada más y nada menos que el actual gobernador de la provincia de Salta Juan Manuel Urtubey.

Sobre los hombros del gobernador salteño sopesa la conveniencia o no de formar parte del gabinete naranja. Urtubey, salió muy fortalecido en su imagen en estás últimas semanas. Su figura alcanzó notoriedad nacional, por su performance al salir airoso tras las “devoluciones” de la cada vez más reducida “grey pingüina” por sus declaraciones acerca de la conveniencia de acordar con los holdouts. Su afirmación de que muchos actuales funcionarios se irán a casa en diciembre, o que hay que rediscutir las retenciones, entre otras, lo habrían cotizado alto, al punto en que dentro del entramado sciolista, casi al unísono, lo proponen para tan vital puesto de gobierno.

Aun con éstas cartas de presentación, que le asegurarían un puesto de preponderancia, en un eventual gobierno nacional presidido por Daniel Scioli, el gobernador Urtubey realizó recientes declaraciones en las que prácticamente declinó y descartó aceptar cualquier nombramiento que implique no cumplir con su compromiso de gobernar la provincia de Salta, aunque manifestó su ambición de hacer su aporte trabajando para que el norte crezca y se desarrolle. En el Parque del Bicentenario, aseguró que “mi compromiso más grande es gobernar Salta”.

De esta manera, Urtubey se perfila para cumplir el rol de vocero-gestor del norte argentino ante el gobierno nacional. Un vocero-gestor con conocimiento de la región, de sus necesidades, de sus carencias y de sus prioridades. Aseguraría que se termine con esa actitud unitaria y paternalista de los gobiernos nacionales argentinos, que deciden arbitraria y unilateralmente en Capital Federal cuáles son las, varias veces millonarias, obras de mayor “utilidad” y provecho que se destinarán a las distintas provincias. Como por ejemplo aeropuertos y autódromos en ciudades donde apenas si hay calles para que circulen los autos, complejos culturales monumentales a cuyas puertas hay niños mendigando, torres vidriadas en medio de caseríos pobres, natatorios en ciudades sin hospitales, y una amplia variedad de colosos de cemento sin otra utilidad que la de lavar dinero o cobrar fabulosos sobreprecios.

Si la decisión última y definitiva de Juan Manuel Urtubey es esa, de ser un interlocutor inflexible ante el gobierno nacional, tal vez comiencen a llegar a las provincias del norte el agua, las cloacas, las viviendas, los centros de salud y tantas otras grandes deudas que los distintos gobiernos hasta la fecha reconocieron, pero poco hicieron para saldar.

1 Comment

  1. […] Incluso, cómo lo anticipó El Otro País en la nota “Urtubey, ¿cumplirá el rol de gestor del norte argentino?” publicada el 18 de octubre, sobre el nuevo papel que iba a tener el primer mandatario salteño. “De esta manera, Urtubey se perfila para cumplir el rol de vocero-gestor del norte argentino ante el gobierno nacional. Un vocero-gestor con conocimiento de la región, de sus necesidades, de sus carencias y de sus prioridades. Aseguraría que se termine con esa actitud unitaria y paternalista de los gobiernos nacionales argentinos, que deciden arbitraria y unilateralmente en Capital Federal cuáles son las, varias veces millonarias, obras de mayor “utilidad” y provecho que se destinarán a las distintas provincias”, expresaba el artículo (elotropais.com.ar/urtubey-cumplira-el-rol-de-gestor-del-norte-argentino). […]

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