El ultra kirchnerista operador político mediático Roberto Navarro continúa con su campaña de abrir fuego sobre determinados actores políticos a los que clasifica y califica de manera oscura, despectiva y corrupta, de acuerdo a como su infalible vara lo determine.

No es difícil saber quién o quiénes establecieron el patrón de su vara, ya que jamás se situó en un equitativo centro desde donde medir, sino que siempre estuvo en una determinada vereda desde la que dispara hacia la otra. Una parcialidad absoluta, nunca negada ni disimulada, que desbarata sus denuncias o “primicias” a poco de echarlas a andar.

Desde la vereda de Randazzo disparó contra Scioli, Macri y Massa. Cuando bajaron a Randazzo, saltó rápidamente a la vereda que más cerca le quedaba, la de Scioli, y desde allí comenzó a hostigar a Macri y Massa a la vez que, sin el más mínimo rubor “rescataba” y enaltecía la figura de Scioli. Si, el Scioli de los buitres, el Scioli de Magnetto, el Scioli tibio, era desde ese momento el Scioli patriota, el Scioli del modelo, el Scioli confiable.

Ahora, Navarro nos “abre los ojos” y nos revela la posta, una vez más. Resulta que, según Navarro, como muchas de las medidas adoptadas por Macri “son impopulares”, Héctor Magnetto ya habría decidido “concederle” tan solo un mandato, y ya tendría un elegido para sucederlo en 2019. Sin preámbulos, ni redoblar de tambores, ni silencios para crear suspenso, Navarro tiró “la bomba” en su programa “Economía Política” emitido por C5N: “El mismo Magnetto está fijándose como hacer para meterse en la interna del partido peronista para que quede como titular del PJ su pollo, el hombre que él quiere que sea presidente en el 2019. Magnetto y esa máquina de poder que es Clarín ya está creando eso y su hombre es Juan Manuel Urtubey”.

Es complicada la teoría de Navarro, pero la voy a explicar: Magnetto sugestionó a la mitad de los argentinos votantes, e hizo que Macri fuera electo presidente. Una vez en la presidencia, le indicó todas las medidas que debía tomar en estos 40 y pico de días. Ahora, Magnetto se da cuenta que las medidas que él mismo le dictó a Macri son impopulares, por lo que ya se puso en la tarea de moldear al próximo presidente que nos va a imponer. Clarísimo.

Ahora bien: Si Magnetto o el grupo Clarín tienen el poder de colocar o sacar presidentes según les gusten no, de acuerdo a si sirven a sus intereses o no, ¿por qué no usaron ese poder hace ya años, para impedir que Cristina Fernández fuera electa presidenta, evitándose de esa manera muchos disgustos, muchas denuncias, varios millones en honorarios de abogados carísimos, y gran parte de la mala imagen que el Grupo Clarín tiene hoy entre los argentinos?. ¿Por qué esperar cuatro años, cuando tienen el poder para provocar otro 2001 y tener a su hombre en el sillón de Rivadavia en unos meses nomás?. No se entiende.

Lo que sí se entiende, y está más que claro, es que a Roberto Navarro aún le quedan algunos “sponsors” que bancan su lengua y sus increíbles denuncias. ¿Quiénes son?. Los mismos que perdieron la presidencia, la gobernación de Buenos Aires y muchas intendencias, y ahora están desesperados porque pueden quedarse sin el único refugio de poder que les queda: El Partido Justicialista.