El ingenio del político para defender los actos más insólitos y hasta los casos de corrupción más escandalosos no tienen fronteras. En este caso, el ex funcionario kirchnerista Martín Sabbatella volvió a sobrepasar  los límites de toda ética y moral que debería tener un dirigente. El extitular del Afsca hizo una insólita defensa del pago de 60 micros para armar un acto político en el Posadas. En sus dichos justificó que se utilicen 600 mil pesos del presupuesto del hospital en otras cosas que no sean para mejorar el servicio de todos los pacientes que usan la salud pública.

“¿Qué tiene de malo pagar los micros para un acto con fondos del hospital?”, comentó el exfuncionario. Hay 600 mil razones que le explicarían a Sabbatella lo malo que es utilizar fondos públicos para pagar actos políticos, pero quizás ninguno lograría hacer mella en él. Lo más grave es que para el exfuncionario es normal que se utilice dinero de todos los contribuyentes, que son destinados para realizar mejoras en la salud pública, sea utilizado con otros fines. Para Sabbatella, la idea de que vale todo en la política sería la premisa.

Pero su defensa disparatada no terminó ahí. Se preguntó: “¿Por qué no se le puede pagar 65 mil pesos a Víctor Heredia para un acto?”. E insistió: “Se invirtieron $351 millones en el Posadas y se denuncia un acto que costó $600 mil”. Y argumentó: “En toda obra importante se realizan estos actos de inauguración donde va la gente del barrio a celebrarla”.

Pero con este acto, que es repudiable desde todos los puntos de vista, se corre la línea de lo que está bien hacia un límite muy peligroso. O capaz que como dice la anarquista lituana de origen judío, Emma Goldman: “La corrupción de la política no tiene nada que ver con la moral, o la laxitud de la moral, de diversas personalidades políticas. Su causa es meramente material”. Entonces así, Sabbatella quedaría librado de todo juicio moral que la sociedad podría llegar a hacerle.

Pero esos 600 mil pesos que se gastaron en noviembre de 2015, en el acto con el que la entonces presidenta Cristina Kirchner inauguró obras en la institución, ubicada en El Palomar, son 600 mil muestras de que la política en Argentina está contaminada y nosotros por ahora no estamos dispuesta a condenarla.

Hoy, es Sabbatella el que queda en el ojo de la tormenta al defender al ex director del Posadas, Donato Spaccavento. Pero también queda en descubierto el desprecio que tiene el exfuncionario por las personas que utilizan el sistema público de salud. Como dijo el dramaturgo y uno de los mejores guionista estadounidenses, Arthur Miller, “¡Colgadlos bien alto sobre el pueblo! Quien llore por éstos, llora por la corrupción”. Espero que cada vez haya menos que lloren por ellos, hoy son muchos.