Desde el entorno más cercano a la presidente y hasta los militantes K más puristas aseguran que las elecciones del 22 de noviembre ocasionaron un quiebre en la estructura partidaria pero que no logró devastarlos. Dentro de ese ambiente, las voces que corren aseguran que están preparando todo para que Cristina Kirchner vuelva en el 2019. Hace un par de meses, entre las filas amigas al kirchnerismo, se había planteado que el gobierno de Daniel Scioli iba a ser un gobierno de transición. Derrotado el candidato del FpV, aunque los más fervientes simpatizantes del kirchnerismo hoy vean una victoria en un claro fracaso, están adelantando que el mandato del actual presidente electo, Mauricio Macri, es el que será de transición.

¿Qué deberá pasar para que Cristina Fernández de Kichner pueda retomar el poder después de cuatro años?

Primero, la gestión del ingeniero tendría que ser desastrosa. Tendrían que cumplirse todas las profecías apocalípticas que denunciaron durante la campaña sucia. Entonces, el candidato del PRO quedaría muy debilitado. En ese escenario, Cristina podría volver diciendo: “Yo les avisé que esto iba a pasar y soy la única que puede solucionar esto”. Para que pase eso, Mauricio Macri tendría que desaprovechar el viento de cola que trae la renovación de un nuevo gobierno y no producir los cambios graduales que modernicen e industrialicen al país para que se generen fuentes de trabajo genuinas e ingresen divisas al país.

¿Entrará como candidata del peronismo o formará su propio partido?

La actualidad muestra que a Cristina no la quieren cerca del peronismo. Las nuevas figuras emergentes que propulsaron las elecciones y podrían heredar la conducción del peronismo son: Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa y Florencio Randazzo. Ellos quieren formar un renovado justicialismo pero que se encuentre lejos del cristinismo. Durante estos meses siempre apuntaron a que el partido tiene que hacerse eco de los pedidos de la gente. Algo que este gobierno ignoró.

El buen desempeño que tuvo el peronismo en la provincia de Salta, sumado a la alta exposición que tuvo su gobernador en los últimos meses al transformarse en el emisario de Daniel Scioli, catapultaron al salteño y lo dejaron bien parado ante una eventual contienda para la conducción del peronismo. En Salta, Daniel Scioli consiguió el 54.27% de los votos, convirtiendo a la provincia en uno de los distritos dónde el Frente para la Victoria más votos sacó.

Otro dato relevante, es que Juan Manuel Urtubey, siempre se mostró conciliador y respetuoso de la voluntad popular. “Los pueblos no se equivocan y si han elegido a Macri como presidente es porque realmente la propuesta que le planteó a los argentinos es la que realmente la Argentina quería acompañar”, destacó Urtubey después de las elecciones.

¿Cómo le fue al país en las segudas vueltas?

Desde que se promulgó la Ley Sáenz Peña o Ley 8.871 a la ley General de Elecciones el 10 de febrero de 1912, que establecía el voto secreto y obligatorio a través de la confección de un padrón electoral, sólo hubo tres candidatos que tuvieron intensiones de tener un segundo regreso, dejando pasar al menos un período presidencial. Dos de esos ganaron las elecciones, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, y el tercero, Carlos Menem, terminó perdiendo las elecciones.

El 12 de octubre de 1928, el candidato de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen, es elegido como presidente. Su mandato duró a penas dos años, ya que el 6 de septiembre de 1930 José Félix Uriburu lo derroca en un golpe de estado.

Otro caso de un segundo regreso y que terminó mal fue el de Juan Domingo Perón. El 12 de octubre de 1973 asume su tercer mandato después de estar en el exilio. Pero el creador del partido Justicialista fallece el 1 de julio de 1974 y a raíz de eso asume su esposa, que a su vez era la vicepresidente, María Estela Martínez de Perón. La mujer de Perón es derrocada el 24 de marzo de 1976 por Jorge Rafael Videla y a partir de ahí se lleva adelante el gobierno de facto más nefasto que existió en Argentina. Desde el ’76 hasta la asunción del gobierno democrático de Raúl Alfonsín, el país vivió la etapa más oscura de su historia.

El tercer caso es el de Carlos Saúl Menem. Después de tener dos mandatos presidenciales, el riojano quiso probar suerte en las elecciones de 2003. En este momento, el país había atravesado una de las peores crisis económicas a causa de las políticas neoliberales que llevó acabo del candidato peronista. Las elecciones se celebraron el  domingo 27 de abril de 2003, y el riojano resultó ganador con un 24.45%, porcentaje que no le alcanzó para alcanzar la presidencia. en primera vuelta.  Así que Néstor Kirchner y Carlos Menem, al ser incapaces de obtener el 45% de los votos válidos pasaron a la segunda ronda. La segunda vuelta debía realizarse el domingo 18 de mayo, pero Menem decidió retirar su candidatura del balotaje, con lo cual Kirchner fue elegido automáticamente.

¿Qué pasó después de las elecciones del 22 de noviembre?

La elección del domingo último fue una elección que, a tono con lo descarnada y feroz que fue la campaña, dejó un campo de batalla regado de muertos políticos, heridos e indemnes.

La lista de los muertos la encabezan Scioli y Zaninni. El primero, por tener que dejar la gobernación de Buenos Aires y no haber accedido a la presidencia, lo que se traduce en quedar a la intemperie. No falta mucho para que también sea desplazado de la conducción del PJ. El segundo, también a descubierto, solo podrá aspirar a asesorar a los diputados y senadores K que permanezcan leales. Algo así como la voz de Cristina. Al podio lo podría completar Aníbal Fernández. Al perder las elecciones de la provincia de Buenos Aires en manos de María Eugenia Vidal, el fiel peón cristinista quedará a la deriva.

La lista de los difuntos continúa con Aníbal Ibarra, Julio Alak, Luis Gioja, Eduardo Fellner, Sergio Urribarri, Diana Conti, Gabriela Cerruti, Miguel Pichetto, Sergio Berni y un largo etcétera. Aunque con el tiempo sabrán acomodarse como lo hicieron a lo largo de su historia. Seguramente apoyando a otro ismno.

Entre los heridos se pueden contar a muchos dirigentes, intendentes y gobernadores que apostaron todo su futuro a un triunfo de la fórmula oficialista, pero que guardan cierta buena imagen y poder con los cuales negociar un acercamiento al macrismo. Tal es el caso de José Manuel De La Sota, Maurice Closs, Mario das Neves, entre otros.

Entre los que resultaron indemnes por poseer autoridad e influencia en sus territorios o por sus buenas gestiones en sus respectivos cargos podríamos nombrar a Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey, Diego Bossio, Lino Barañao, Gerardo Zamora, Sergio Massa, y no muchos más entran en este selecto grupo.