Las encuestas y sondeos de opinión, nada confiables en cuanto los porcentajes pero exactas en cuanto a la ubicación final que logran los distintos candidatos en cada elección, hablan de que el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, estaría arriba en la preferencia del electorado.

Otro tanto lo afirma “la calle”, en que se escucha a ciudadanos comunes, de cualquier estrato social, profesión, oficio, ideología o historia de vida decir que quieren que cambie todo y que están dispuestos a votar por el candidato opositor.

Este es un fenómeno muy difícil de explicar claramente. A pesar de la tremenda campaña emprendida por el gobierno nacional, seguida por todos los funcionarios, candidatos, dirigentes y militantes del kirchnerismo, con la que logró instalar en el pueblo argentino que Mauricio Macri es la derecha, el ajuste, el impuestazo, la entrega del patrimonio, la oligarquía, un retroceso en todo Aun así, la mayoría de los argentinos parece estar dispuesta a correr el riesgo y entregarle a Mauricio Macri la administración y la conducción del país apartir del 10 de diciembre próximo.

¿Será que los argentinos no creemos que Macri presidente entrañe riesgos, o que no sea lo que el kirchnerismo dice que es?. Sería muy lógico que la confianza en Macri viniera por ese lado, teniendo en cuenta que desde el 2003 a la fecha el kirchnerismo ha mentido sistemáticamente en cuanto a índices, cifras, estadísticas y hechos, perjudicando muchas veces con esos falseos deliberados a sus propios aliados provinciales, provocando daños políticos a mandatarios de su propio signo.

Al negar la pobreza, se priva de asistencia a vastas regiones y millones de argentinos que la padecen hasta con consecuencias de muerte. Si desde el gobierno nacional, por una cuestión de “imagen”, se afirma que la pobreza es de solo el 4%, los gobiernos provinciales afines acatan ese “relato” sin contradecir ni una coma, y continúan gobernando como si realmente no hubiera pobres.

Igualmente ocurre con la inflación, la inseguridad, la caída del poder adquisitivo, la corrupción, la salud pública, y tantos otros temas en que la realidad cotidiana mata a la hermosa narración de los hechos que nos brinda el gobierno nacional.

¿Qué es lo que hizo tan mal el kircherismo para que los argentinos le den la espalda y le nieguen la posibilidad de continuar en el poder?. ¿Qué hizo Macri para que los argentinos le den la muy factible oportunidad de acceder a la presidencia?.

“Los pueblos no se suicidan”, escuché decir a varios amigos, tanto kirchneristas como macristas. Los primeros, aludiendo a que no dejarían que Macri llegue a La Casa Rosada. Los segundos, refiriéndose a que no permitirían que Scioli continúe las actuales políticas.

Y tienen razón ambos, los pueblos no se suicidan: solo eligen a sus gobernantes.

Y de tanto en tanto el pueblo se hiere a sí mismo sin querer eligiendo a algunos que nos provocan más daños que beneficios, pero lo corrigen en cuanto ese daño se vuelve insoportable. Y esto es lo que parecemos estar dispuestos hacer los argentinos: corregir el daño.

Esto explicaría la “opción Macri” de los argentinos. El tiempo, y no los “futurólogos” políticos y teóricos del desastre que andan dando vueltas por la Tv, las radios y los periódicos, será quien nos diga si Macri, en caso de ser electo y gobernar la Argentina, fue un daño a corregir o un beneficio a ratificar.