Después de haber ganado el ballotage, Mauricio Macri se reunió con su equipo de confianza para delinear cuales serían las políticas que llevaría adelante su gobierno. De esa reunión salieron dos temas que deberían ser tratados con urgencia.

El primero comprendía todas las medidas económicas que se tomaron en estos 30 días y se tomarán de cara al futuro. Liberación del cepo cambiario, estabilidad monetaria, aumento del impuesto a la ganancia, fin a las retenciones al campo y arreglar con los hold outs. Esos fueron algunos de los temas que pidió Macri que se arreglen con rapidez. Además, Mauricio, le habría pedido a su equipo económico recuperar la confianza en el exterior para atraer nuevas inversiones.

El segundo y más controvertido punto que ordenó el actual presidente fue eliminar todo vestigio de kirchnerismo que haya quedado adentro y fuera del Estado. Desmantelar el Estado populista que había heredado de los K.

Esta idea no es descabellada, tiene su sustento. Los únicos que pueden amenazar su gobernabilidad son ellos. Ni el peronismo, ni el radicalismo, ni la izquierda, pueden ser un inconveniente en estos primeros 100 días. Es por eso que Mauricio decidió jugar fuerte.

El primer paso fue no aceptar el pacto de gobernabilidad que le había propuesto Cristina de Kirchner en diciembre a cambio de impunidad. En el Segundo paso, Mauricio Macri, decidió eliminar todo funcionario kirchnerista en los organismos públicos, en la volteda ya cayó Martín Sabbatella y esperan que le siga Gils Carbó. Tercero, empezó una depuración de todos los periodistas militantes en los medios del Estado como la Televisión Pública y Radio Nacional. Empezaron por los de 678. Aunque el Gobierno no tuvo ningún tipo de responsabilidad por el despido de Víctor Hugo Morales, los gerentes de Radio Continental no tuvieron piedad con el relator uruguayo, quienes al sentirse liberados y sin las presiones que ejercía el kirchnerismo decidieron prescindir de él ya que no era rentable. Cuarto, se eliminó a cualquier empleado que haya sido nombrado a dedo en los organismos públicos y que no haya podido justificar su contrato. Quinto, decidió mostrarse junto a las dos promesas del Justicialismo, Juan Manuel Urtubey y el excandidato a la presidencia Sergio Massa. Ambos decidieron presentarle batalla a Cristina de Kirchner en una eventual elección en el partido peronista. Dos personajes que sin duda son mucho más dialoguistas que la expresidenta.

Con estas medidas Macri se puso en contra al kirchnerismo duro, que no decidió quedarse quieto. Como un gato herido que sigue tirando arañazos desde el piso, los kirchneristas resisten, molestan  y por ahora no piensan dejar de hacerlo. Los favorece que su resistencia viene desde abajo, desde la base. Cuentan con un gran número de militantes que están dispuestos a salir a la calle, aunque están perdiendo cada vez más fuerzas.

El sexto paso que tiene preparado Mauricio, en esta carrera para contener y eliminar a los K, es tratar de apresar a todos los funcionarios corruptos que dejaron estos 12 años. Ahí veremos hasta donde puede llegar. Amado Boudou, Julio De Vido, Anibal Fernández serían los primeros de la lista, y hasta algunos se animan a especular que va a llegar hasta la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Yo creo que hay que esperar.

Durante este mes muchas fueron las críticas que recibió el presidente por estas medidas, que algunos tildaron de impopulares, pero que con el tiempo se irán acallando. No nos olvidemos que Mauricio Macri no le importa la crítica que puedan surgir desde los medios opositores.

Durante estos 12 años, el kirchnerismo creó una relación perversa entre los medios y la pauta publicitaria. Muchos medios, que durante la época de oro se enriquecieron, hoy al verse sin el dinero proveniente del Estado se ven en graves problemas ya que no pudieron generar publicidad privada. Hoy se están viendo los resultados de está política. Por ejemplo, el Grupo 23 de Szpolski y Garfunkel no pudieron pagar los sueldos y aguinaldo de cientos de periodistas y más de 800 puestos de trabajo corren peligro. No nos olvidemos, que durante estos últimos seis años, Szpolsky y Garfunkel recibieron 815 millones de pesos.

Macri por ahora no mostró intenciones de seguir con estás políticas de presión a los medios a través de la pauta publicitaria. El actual presidente no le teme a la crítica. Es por eso que naturalmente, cada vez más voces se irán sumando a Cambiemos.

Otro punto a favor de la gobernabilidad que tiene Macri, es que cuenta con las dos jurisdicciones más importantes del país, la provincia de Buenos Aires, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ambas están gobernadas por gente del Pro. Algo que el kirchnerismo no pudo hacer en los últimos 8 años.

El actual presidente deberá logar gobernabilidad, ese es el fin que tiene Macri, por lo menos hasta el primero de marzo, momento en que empiezan las sesiones del Congreso.