por Graciela Quipildor

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Yo participé del Encuentro. Vivo en Salta; fui porque quise, no me llevó ninguna agrupación política, no soy torta ni atea.

Participé de los talleres y vi un rico y variado debate, donde las mujeres podían expresar su punto de vista, y con mucha generosidad se animaron a compartir sus dolorosas experiencias personales. Estuvieron dispuestas a sentarse en el piso durante horas mirándose a la cara cuando otra mujer hablaba, escuchando con atención, y a veces, trenzándose en debates más acalorados. Participando. También estuve en la marcha. Pero en la marcha posta, posta. La marcha oficial del Encuentro, que salió del Parque San Martín y terminó en el Monumento 20 de Febrero y pasó lejos de la Catedral, porque así estaba previsto por la Comisión Organizadora.

Así que, quiero contar lo que vi ahí. Porque mucho se habla de lo que se ve en los diarios, que se enfocaron en lo que hicieron las quilomberas que fueron a la Catedral. Pero esas minas no representan al Encuentro. La marcha fue por otro lado, y ahí pasaron otras cosas. Y quise escribirlo, no solo para contarlo, sino también porque no me quiero olvidar de todo lo que vi durante el Encuentro, desde mi lugar.

Vi miles de mujeres militantes de partidos y agrupaciones de todo el país. Vi chicas salteñas que no entendían mucho de qué iba el Encuentro pero fueron por curiosidad a sacar sus propias conclusiones.

Vi una EX COMPAÑERA CATÓLICA QUE ABORTÓ A LOS 16 AÑOS, diciéndoles “Fuera de Salta, asesinas!”.

Vi una policía de Tránsito mujer que organizaba el paso de la marcha, decir que banca en Encuentro, y a chicas que no son capaces de ver un uniforme sin enojarse, abrazarla y decirle “Gracias compañera!”. Vi un gay en Facebook repudiando el Encuentro de Mujeres, mujeres que en su momento lucharon por los derechos de él.

Vi unas collas con sus trajes típicos, casi encabezando la marcha, haciéndose chistes entre ellas de que en cualquier momento mostraban sus “CHICHIS”. Vi un político salteño llegando tarde e impecable mientras su gente portaba los trapos desde hace horas. VI TETAS, sí. Y no me asusté, porque también las veo en la tele, y también las veo en el costado de mi Facebook cuando los hombres que defienden los valores familiares, megustean fotos de tetas después de las 2 de la mañana cuando su mujer se fue a dormir. Vi algunas mujeres muy agresivas y enojadas, con las caras cubiertas, haciendo pintadas en el piso. Vi insultando fervientemente a las “tortas”, un hombre que se excita con dos mujeres interactuando en la cama, y siempre me pidió un trío. Vi mujeres de todas las edades, riéndose, felices de participar de la marcha. Vi hombres pasar en auto mandándolas a lavar los platos. Vi desconocidas compartiendo agua de su propia botellita cuando la de al lado tenía sed. Vi miles de mujeres pasar por arriba de un cantero y esquivar las flores para no arruinarlas. Vi a un hombre que nunca se quiere poner forro, hablando de vida. Vi hombres bancando el Encuentro, acompañando en la marcha a sus esposas. Vi con admiración el aguante de mujeres de esas agrupaciones políticas que critico tanto. Que tranquilamente podrían estar en sus casas viendo tele un domingo, o simplemente esperando y leyendo la realidad en los diarios, y no creyendo que desde la lucha se cambian cosas. Agradecí que estuvieran Leí varias veces el nombre de mujeres muertas o desaparecidas que hace mucho que no escuchaba nombrar. Por alguna razón, ayer casi no veía banderas o colores. Me eran indiferentes las pocas tetas al aire que había. Yo ví mujeres luchando. De uno u otro lado. Mujeres hablando, gritando, reclamando, denunciando, bancando a otras.

Lamento que algunas hayan hecho provocaciones innecesarias. Recalco que ni la Policía ni alguna contramarcha trató de impedir la marcha oficial. Las mujeres que fueron a la Catedral no representan al encuentro. Y sus intereses políticos no me representan a mí, ni a tantas salteñas que fuimos a la marcha.

Los diarios muestran otra cosa hoy. Pero yo me quedo con eso que viví, con eso que vi con mis propios ojos.

Porque lo vi. Estuve. Y participé.