Gran revuelo causaron las mujeres que participaron del XXIX Encuentro Nacional de Mujeres, pero sobre todo aquellas mujeres que decidieron agitar un poco más las cosas. Darle un sacudón al salteño patriarcal dormido. Ese salteño antiguo les tuvo mucho miedo. Las rechazó y las insultó. Prefirieron quedarse en la banalidad y no analizar los temas que proponían en profundidad.

Las llamaron putas, hijas de putas, asesinas, lesbianas, conchudas, pero ellas respondieron. No se quedaron calladas. “Una mujer bonita es la que lucha”, decía un cuerpo pintado. Y no tengo dudas de que eso es así.

Una mujer en tetas, parece que asusta más que un violador o un asesino.

Steve Jobs en una publicidad para Apple dijo que los locos, los inadaptados, los rebeldes, los alborotadores, los que ven las cosas de otra manera, los que no son aficionados a las reglas y no tienen ningún respeto por lo establecido, son los que cambian las cosas.

Y tiene razón.

Quizás en una provincia como Salta, y hasta en un país como Argentina, sea la única forma de luchar contra lo establecido. Alborotando las cosas y molestando a los que no están dispuestos a cambiar. Sin lugar a dudas, las mujeres que pintaron, gritaron, insultaron y patalearon, entienden que es la única forma de lograrlo.

Son mujeres que caminan juntan, ya sean 10, 20, 50 o 100 (no importa el número), y proponen un cambio. No quieren ser ignoradas. Quizás los salteños, en vez de plantearnos porque vinieron a nuestra casa a “faltarnos el respecto” y condenarlas, como sociedad deberíamos preguntarnos que estamos haciendo para evitar lo que ellas reclaman. Que más mujeres no sigan muriendo por abortos ilegales, que no haya más trata de mujeres ni casos de femicidios. Que la mujer deje de ser ultrajada y despojada de sus derechos.

Una pared que se pinta, se puede despintar, un insulto que se dispara, se dispersa en el aire, pero una mujer muerta queda ahí, para siempre. No se puede recuperar nunca más.

A mi no me asusta una pared pintada, me asusta que Evelia Murillo, una docente rural salteña, haya muerto por defender a una niña wichí en manos de su abusador. Son cosas que no las entiendo y me da miedo encontrarles una razón. Temo que la respuesta este cargada de perversidad.

Valoro a esas mujeres que no se dejan aturdir por el ruido de las opiniones opositoras. Valoro que tengan el coraje de seguir a su corazón y llevar a cuesta su lucha. Ellas ya saben saben lo que realmente quieren, y vos?.

“Una mujer bonita es la que lucha”, decía un cuerpo pintado.

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