Hay que tener cara para decirlo

212

Los políticos y sindicalistas conviven en ese universo cínico y desfachatado en que se mueven ya ha dejado de sorprenderme. Ningún esfuerzo que hagan por asómbrame tendría éxito a esta altura de mi vida. Podría cruzarme a Carlos Menem vestido con una remera y una boina del Che Guevara y seguiría caminando como si nada. Podría encontrarme al General Milani marchando un 24 de marzo y ni me despeinaría. Podría Cruzarme a Juliana Awada en La Salada viendo ropa para Antonia y seguiría mi camino buscando esas pantuflas que tanto necesito.

Asombrarme, no. Pero sí hay todavía algunas cosas que me hacen hervir la cabeza y me sea imposible contenerme.

Una de esas cosas, por ejemplo, es enterarme de que Héctor Recalde, Fernando “Chino” Navarro, Axel Kicillof y el resto del bloque de diputados del Frente para la Victoria emitió un documento expresando su preocupación por los despidos, tarifazos y “el ajuste brutal que se está llevando a cabo sobre las espaldas de las pymes, de los trabajadores y los sectores más débiles de la sociedad”. Ante este manifiesto me pregunto: ¿Qué fueron entonces los sobreprecios, el lavado de dinero, el desvío de fondos, el pago millonario de obras nunca ejecutadas, los billonarios subsidios otorgados a empresarios amigos y que jamás se invirtieron para el mejoramiento de los servicios de agua, luz, transporte, gas, etc?. ¿No los estamos pagando todos hoy en día?. ¿No se traduce eso acaso en un megatarifazo de años que hoy debemos afrontar todos los argentinos, y que deberemos hacerlo por un largo tiempo?.

El cierre de miles de tambos, frigoríficos, cooperativas, pequeñas empresas asfixiadas por la falta de insumos, y otras miles que no pudieron renovar su maquinaria o adquirir repuestos para continuar produciendo debido a la prohibición de importar, y que como consecuencia debieron liquidar sus plantas de trabajadores, ¿No fueron acaso despidos provocados por el gobierno anterior?.

Las cientos de empresas extranjeras hostigadas y maltratadas que se fueron del país debido al cepo cambiario que les impedía el envío de dividendos a sus casas matrices, y que al irse dejaron en la calle a miles de trabajadores,¿ No fueron acaso olas de despidos producidas por una política caprichosa del gobierno nacional anterior?

El vaciamiento actual de decenas de empresas, medios de comunicación y cooperativas creadas ex profeso para hacer negocios gigantescos con el estado nacional, y que se volvieron “improductivas” de la noche a la mañana apartir del 11 de diciembre, echando a la supervivencia a miles de laburantes sin indemnización y aun debiéndoles meses de sueldo, ¿No son despidos laborales como consecuencia de la voracidad de inescrupulosos amigos de quienes ejercieron el poder hasta hace unos meses?.

Usar el dinero de la ANSEs para financiar campañas, periodistas, artistas, programas de tv afines y al modelo en general, mientras los dueños de ese dinero, los jubilados, se hambreaban, se privaban de medicamentos y del descanso en la vejez debido a que cobraban miserias, ¿no es acaso castigar a los más débiles?.

Negarse a pagar la deuda con los fondos buitres, solo por hacerse los rudos patriotas revolucionarios, dejando acumular a cada minuto intereses millonarios que hoy todos debemos pagar, ¿qué carajo es eso sino un brutal golpe económico a “los trabajadores y los sectores más débiles”?.

Parece que todo esto que ocurrió durante 12 años no los tuvo “preocupados”. Ni siquiera cuando por falta de inversión en trenes murieron tantos trabajadores y humildes. No quisieron ver ni denunciar, por “lealtad”, el megaajuste, los hipertarifazos, y los tsunamis de despidos durante la “década ganada”, y hoy en día se horrorizan y mortifican por todo lo que ocurre, que no son ni más ni menos que las consecuencias nefastas de todo aquello que dejaron hacer y desarrollar durante años, y de lo que debieron haber alertado e intentado poner freno en esos momentos. Como lo están haciendo ahora tan enérgicamente.

Todos estos “neo sensibles y compungidos”, porque ahora son opositores, deberían dejar de chamuyar con escritos, documentos, repudios y condenas, y ponerse a laburar las 24 horas para reconstruir el país. Porque todo este desastre lleva la firma de ustedes, entre otros varios.