por Gonzalo Rodríguez

Decir que la llegada de Jorge Bergoglio al papado fue la revolución más grande que gozó la iglesia en muchísimos años sería redundante. Sería como pretender explicarle a un futbolero lo que es Messi en una cancha, en cada minuto que pisa el césped de un estadio.

El ex arzobispo y actual papa Francisco revolucionó el estilo, las formas de contacto, el trato, el protocolo, el lenguaje y, en lo que podríamos llamar la materia cardinal de su “rebelión”, revolucionó el mensaje. Y lo revolucionó sin abolir el mensaje sustancial y primordial de la iglesia de Cristo. Es decir: lo anterior es válido y necesario, pero estaba incompleto. Era un mensaje parcial al que Francisco agregó el complemento que, paradójicamente no es una ocurrencia suya ni nada novedoso, sino tan solo un rescate del originario y concreto mensaje evangélico salido de los mismísimos labios de Cristo.

“Pecadores si, corruptos no”, dijo Francisco en un mensaje que no concede ambigüedad en cuanto a quiénes está dirigido.

La gente muere de hambre a causa de la crisis, pero en cambio nos ocupamos de los bancos”, de modo que “hoy, si bajan las inversiones bancarias es una tragedia, pero si la gente muere de hambre no pasa nada”, manifestó en otra oportunidad. ¿Por quiénes lo habrá dicho, no?.

“Esta gente, en vez de dejarlos jugar, los hace esclavos: esto es una plaga. Una infancia serena permite a los niños mirar con confianza hacia la vida y el futuro. ¡Ay, del que sofoca en ellos el impulso gozoso de la esperanza!”.

“Deseo dirigir a todos la invitación a la solidaridad y a los responsables de la cosa pública la exhortación a que realicen todo esfuerzo para dar nuevo impulso a la ocupación”; “El trabajo nos ‘unge’ de dignidad, nos llena de dignidad; nos hace semejantes a Dios, que ha trabajado y trabaja, actúa siempre (cfr. Jn 5,17); da la capacidad de mantenerse a sí mismos, a la propia familia, de contribuir al crecimiento de la propia nación”. En relación a las dificultades principalmente de los jóvenes para encontrar empleo, Francisco afirmó que “muchas veces se debe a una concepción economicista de la sociedad, que busca el provecho egoísta, más allá de los parámetros de la justicia social.”

Y es que el papa no lanza su mensaje al aire, al mundo, con la crédula ilusión de que los destinatarios lo recojan y piadosamente conmovidos muden su conducta, no. Francisco va cara a cara, y les espeta su apercibimiento con nombre, apellido y cargo.

En allí está lo neurálgico de su revolución: Condenar el hambre, pero delatando a los que lo provocan; denunciar la injusticia, pero poniendo a la luz y ojos de todos las causas y causantes; abominar la esclavitud, pero señalando a quienes la propician, favorecen y practican sobre los otros; exigir trabajos dignos, pero centralizando exclusivamente su mensaje en quienes deben proveerlo.

¡Que buena noticia sos vos, Francisco!. Yo volví a la iglesia por que el Espíritu Santo me habló por vos. Por que vos, Francisco, haces el perfecto y tan esperado “playback” de Cristo que los cristianos necesitábamos. Por que sigues siendo el Bergoglio de los pobres, los humillados, los olvidados, los sometidos, los esclavizados, los usados, los burlados, los hambrientos, pero ahora sos del mundo.

Y volví a la iglesia-te decía- por que quería escuchar a los obispos amplificar tu mensaje, potenciarlo y personalizarlo con las problemáticas, arbitrariedades e injusticias de cada lugar; por que quería ser el primer soldado de mi obispo cuando este se pusiera a la cabeza y comandara tu revolución en mis tierras; por que quería sentirme abrasado por el fuego que Cristo encendió y que vos, Francisco, has extendido colosalmente.

¿Pero sabes qué, Francisco?, los obispos no se han anoticiado de tu llegada ni de tu revolución. La mayoría-sería injusto decir todos, y a la vez sería vergonzoso para el resto nombrar a los pocos que sí te escucharon- siguen hablando de pajaritos, florcitas, amor meloso, del bello arcoiris, de la hermosura del amanecer y demás “bijouterie” espiritual. ¡Son poetas berretas del santo Evangelio!.¡Son administradores de templos que cumplen horarios de oficina!. ¡Son cholulos de los poderosos a quienes bendicen y justifican bochornosamente!. ¡Son funcionarios de gobierno donde ejercen la titularidad del Ministerio del Silencio y la Complicidad!. ¡Son los que “consuelan” a los explotados y oprimidos poniéndoles “el cassette” de “dios los ama y valora vuestro sufrimiento. Confíen en la justicia divina”, mientras por la espalda les hacen guiños de “misión cumplida” a los explotadores!. ¡Son los malos pastores que delatan a las ovejas rebeldes, para que el lobo las elimine y el rebaño se aplaque por temor!.

He visto, Francisco, a obispos saludar tan efusiva y sonrientemente a gobernantes, que bien se podría pensar que estaban teniendo una visión beatífica de Cristo o del cielo.

Los he visto bendecir casinos y salas de juego como si esos antros del vicio fuesen el edén donde el pobre va a encontrar la felicidad, la dignidad y el dinero necesario para acabar con las carencias de su vida.

Los he visto bendecir obras fastuosas pero inútiles para los más humildes a la vez que felicitaban a los gobernadores por traer el progreso y el crecimiento a las provincias.

Los he visto recibir dineros malhabidos, de empresarios malvivientes, y con esos dineros construir iglesias adonde los relegados de siempre van a llorar su añeja pena, y a pedirle a Dios que los libre de esos mismos empresarios.

Los he visto en palcos del gobierno aplaudiendo mentiras y festejando demagogias, mientras abajo, por las calles y a su suerte, marchan los eternos postergados reclamando que algo de la riqueza llegue a ellos, antes de que la dignidad termine de escurrirse de sus vidas.

Los he oído amonestar y sancionar a los sacerdotes que hacen suyas tu “buena nueva” y la practican, acusándolos de haber politizado sus prédicas y de hablar de lo mundano en la casa de Dios.

¿Y sabes qué pienso, Francisco?: que les pesa la cruz y les molesta, y por eso se la han zampado a los otros-sus hermanos- para poder ellos disfrutar libremente de los honores, la pleitesía, las comodidades, y encerrarse en sus palacetes donde no llegan los clamores y gemidos de los “otros Cristos”, a los que han decidido no escuchar e ignorar.

Se han blindado de las crueles realidades del mundo con asesores y secretarios que toman prolija nota de los pedidos de intercesión, de los requerimientos de ayuda, y de las peticiones de apoyo y acompañamiento de los afectados por causas y casos de palpables atropellos e iniquidades.

¿Pero sabes qué, Francisco?, lo último que quisiera hacer es causarte un disgusto o quitarte la sonrisa con estas noticias. Por que tu sonrisa cura; tus palabras fortalecen y alegran; tus gestos me llevan a la vieja Galilea y me hacen ver a Jesús en acción y vida. Y por eso, en medio de tanta decepción por los que aquí dicen representar a Dios cuando en realidad han hecho opción por el poder y la riqueza, prometo seguirte a vos, por que vos sigues a Cristo, y Cristo nos lleva al Padre.

“¡Ay de ustedes, fariseos!, que les gustan los principales asientos en las sinagogas y los saludos reverentes en las calles”.
Luk 11:44 “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas! porque son como los sepulcros que no se notan, y los hombres caminan encima de ellos sin percatarse”.
Luk 11:45 “Le contestó uno de los escribas, diciendo: Maestro, también a nosotros nos ofendes al decir esto”.
Luk 11:46 “Pero Él dijo: ¡Ay también de ustedes, escribas!, porque cargan a los hombres con pesadas cargas, pero ustedes no tocan las cargas ni con uno de los dedos”.

1 COMENTARIO

  1. EL EVANGELIO SEGÚN FRANCISCO , TÍTULO INCORRECTO: LA VERDAD ES ..”EL EVANGELIO ES UNO SÓLO”..LEAN EN LA BIBLIA LIBRO DE GALATAS : CAP 1, VERSICULOS DEL 6 AL 10, EN EL NUEVO TESTAMENTO Y LUEGO ESCRIBAN BIEN. MUNDO CONOCE LA VERDAD DE DIOS.. AMÉN

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