por Ernesto Losada

Juan Manuel Urtubey fue entrevistado por el periodista Alejandro Fantino en el programa Animales Sueltos.Para sorpresa de nadie, volvió a desmitificar al kirchnerismo exponiendo sus muchas miserias, algunas de las cuales él mismo debió sufrir como gobernador (a pesar de haber adherido a muchas de las políticas del llamado Modelo) y cuyos costos debió pagar el pueblo salteño.

Y es que sus diferencias, honestas y sinceras, con el kircherismo duro e intransigente no fueron gratuitas ni mucho menos. Días atrás, reconoció que tenía muy mala relación con Axel Kicillof y Anibal Fernández, dos pesos pesados del gobierno nacional. El discordar en ciertos accionares poco democráticos y fanáticamente partidarios le valió la misma represalia que el kirchnerismo aplica a los ajenos al proyecto: la negación o el retaceo de fondos. Al respecto dijo: “En los últimos ocho años Salta no tuvo los recursos que tuvo que tener”.

Por ejemplo, en una entrevista en Cadena 3, de Córdoba, Urtubey dijo que el Gobierno nacional frustró la realización de obras de gran envergadura en la provincia. “Necesitamos garantizar al 100% el abastecimiento de agua y cloacas, que lamentablemente, yo lancé el plan para hacerlo hace unos meses y no lo podemos terminar porque el gobierno nacional sólo autorizó 200 millones de los 600 millones de pesos de financiamiento”, explicó el mandatario a al medio cordobés.

Poniéndole la lápida al kirchnerismo, o a sus formas, que se empeña en cerrar los oídos a los clamores populares y las necesidades insatisfechas de gran parte de la población argentina para centrar sus esfuerzos en discutir la manera de conservar el poder por el poder, declaró: “El tema es la agenda de la gente, y el problema es cuando limitamos la discusión a cuestiones de poder”.

Casi como una cortesía política hacia los “salientes” dijo que se hicieron muchas cosas buenas, pero inmediatamente agregó: “He acompañado al Gobierno, pero cambian los tiempos y exigen nuevos desafíos. La discusión en la Argentina que viene es Mauricio Macri o Daniel Scioli” y abundó “la categoría del actual gobierno es el pasado, lejano o cercano, pero pasado en definitiva”.  Además aclaró que desde el próximo 10 de diciembre hay un cambio en la Argentina. “Gane Daniel [Scioli] o gane Mauricio [Macri], hay un cambio. No hay otra opción”. Y añadió: “La lógica actual del Gobierno es vertical, en cambio nuestra política es horizontal (refiriéndose al peronismo), mucho más acorde con lo que está exigiendo la sociedad”.

-¿Vos no sos de este gobierno?, preguntó Fantino, a lo que el mandatario respondió,- Siempre fui peronista, acompañé al gobierno, pero eso no significa que no vea la realidad.

Al entender de muchos, y a mi interpretación personal, Urtubey, como peronista sanguíneo y visceral, deja subyacente, pero muy claro, el mensaje de que se pretendió anular al justicialismo, caducarlo, y reemplazarlo por el kirchnerismo, al tiempo que La Cámpora usurpó la identidad y el lugar de la Juventud Peronista. Y eso lo rebela.

¿Quién sabe?. Tal vez en la intimidad sienta que una derrota de la fórmula Scioli-Zaninni no sea una derrota del peronismo, sino más bien el fin de ese movimiento que intrusó profanamente las banderas y las figuras del Justicialismo, que para Urtubey son sagradas e intocables.