Polémico. Esa sería la palabra que define al gobernador de la provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey. En sus últimas declaraciones echó un par de paladas más de tierra al agonizante kirchnerismo, que por estos días lucha por seguir “respirando” tanto en diputados como en senadores. Afirmó que la conducción de la expresidenta ha terminado y reafirmó su voluntad de ser candidato a presidente en el 2019.

Sin evadir su pasada adhesión al espacio creado por Néstor Kirchner y luego liderado por Cristina Fernández, Urtubey explicó que el Frente para la Victoria es una construcción electoral en el que el Partido Justicialista formó parte mayoritaria y dominante, y agregó: “El Frente (para la Victoria) terminó en noviembre”. Con esta afirmación tajante, dejó en claro que el kirchnerismo es solo uno de los tantos sectores dentro del peronismo, y la ex presidenta Cristina Fernández es la conductora de ese sector, pero de ninguna manera es la conductora del peronismo. Así como también quedó aclarado que el kirchnerismo no es el peronismo.

Para dar mayor énfasis y contundencia a su análisis y sus conclusiones, el mandatario salteño expresó: “Sí, definitivamente. Ella conduce un sector, pero su conducción política ha terminado”.

Urtubey está manifestando, ni más ni menos, aquello que la gran mayoría del peronismo piensa pero calla especulando con vaya a saber qué cosa, o temiendo vaya uno a saber qué.

Es inadmisible que todo el espectro peronista (gobernadores, intendentes, dirigentes y simpatizantes) siga sujeto a la conducción de un sector minoritario y en franca vía de extinción como lo es el kichnerismo y, para mayor incongruencia, atados al liderazgo de Máximo Kirchner, un “político” sin trayectoria, sin laureles electorales, y con intenciones de cerrarse y sectorizar aún más a la porción de justicialistas sobre los que aun ejercen influencia, y a los que claramente está llevando por un camino sin salida ni vuelta atrás.

Mentor y propulsor del quiebre en el bloque de diputados nacionales que aun mantiene la denominación de Frente para la Victoria, y que dio nacimiento al bloque Justicialista con el que se pretende retomar los orígenes peronistas y constituirse en una oposición que coopere y no obstruya el accionar del ejecutivo nacional, Urtubey emerge como uno de los candidatos a presidir el justicialismo nacional, y a integrar la grilla de los presidenciables en 2019, aunque con respecto a esto último se manifestó con cautela al declarar: “Pero cuando se pueda dar, no cuando yo tenga ganas”, para luego enfatizar: “Voluntad tengo”.