El tan anunciado aggiornamiento y necesario recambio del Partido Justicialista a nivel nacional dio su primer paso el día viernes con una reunión cumbre organizada por el referente del Frente Renovador, Sergio Massa, y el gobernador de la provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey. La misma se llevó a cabo en la ciudad de Pinamar, y también estuvieron presentes, el ex titular del ANSES, Diego Bossio, y el actual intendente de Salta, Gustavo Sáenz.

La juventud y el empuje de los dirigentes concurrentes reflejan en gran medida la idea medular que este conjunto tiene pensado para el PJ: la remoción de los viejos “capataces atornillados” y desgastados, para dar poder a una dirigencia dinámica y atrayente que genere un partido abierto, participativo, moderno y plural.

Todo lo contrario de lo que fue en los últimos años, en que un grupo de dirigentes con opacas capacidades y dudosos laureles condujo sectariamente el peronismo, negando voz a aquellos que advertían acerca de la peligrosa postura aislacionista que estos dirigentes ejecutaban, y que finalmente derivó en la atomización del justicialismo, con los consecuentes enconos entre los muchos sectores resultantes. Muchos de ellos irreconciliables entre sí.

Lo que se busca es la reunificación total del peronismo nacional bajo una conducción plural y diversa, conformada por hombres y mujeres provenientes de todos los movimientos, sectores y “subpartidos” de denominación justicialista que nacieron a partir del éxodo forzado a que se vieron impulsados muchos militantes y dirigentes de valor, y que quedaron excluidos del peronismo durante los años en que el kirchnerismo estuvo en el poder, manejando tiránicamente el “peronómetro” para decidir quiénes estaban dentro y quiénes fuera.

Uno de los puntos de concordancia plena fue la necesidad urgente de despegarse definitivamente del kirchnerismo duro y, muy especialmente, de La Cámpora, agrupación a la que de ninguna manera consideran un movimiento nacido del peronismo, sino más bien es visto como un subproducto del kirchnerismo, creado, cimentado, movilizado y encumbrado con abundante dinero del estado, y que comenzó a diluirse con el alejamiento de Cristina Fernández de la presidencia de la nación.

No obstante el éxito de esta convocatoria y sus fines, existe aún un pequeño núcleo de intendentes que resiste los cambios planteados, y continúa aferrado a la idea de que quien debe seguir ejerciendo la conducción del peronismo es la ex presidenta Cristina Fernández, sin comprender, al parecer, que fue justamente esa conducción absolutista la que derivó en los catastróficos resultados electorales ocurridos en los más importantes centros urbanos del país en la última elección presidencial. Amén de la derrota de la fórmula oficialista a manos de Cambiemos.

Una de las primeras acciones a llevar a cabo, propuesta por el sector delasotista, sería crear una comisión normalizadora que dispondrá de un plazo de seis meses para proyectar una reforma integral de la carta orgánica partidaria, con especial énfasis en las normas para la selección de los candidatos. Todo esto en vistas a un llamado a comicios que se llevaría a cabo en marzo de 2017.

Pero más allá de las cuestiones partidarias y doctrinarias abordadas en esta reunión, también se trató el tema del trabajo parlamentario en conjunto, que permitirá imponer agenda e impulsar la eliminación del impuesto a las ganancias, conseguir la implementación del 82 % móvil, y la modificación de la coparticipación federal.

El proceso está en marcha y la primera piedra ya fue colocada. Es de esperar que en poco tiempo comiencen a sumarse algunos desconfiados y los rebeldes, con lo que esta cuasi refundación del justicialismo incluirá a la totalidad de los “compañeros”.