Una pyme político-familiar. La mejor inversión

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A veces pienso que la mejor inversión a futuro no es el estudio, ni el ahorro, ni hacer carrera estable en un trabajo, ni nada de lo que hasta ahora nos han venido proponiendo nuestros sabios abuelos u otras gentes de buena voluntad. Pienso que la mejor inversión es buscar dentro de la familia a un miembro audaz, atractivo, sonriente, desprejuiciado, dinámico, en lo posible profesional, y entre todos impulsarle una carrera política. Publicitarlo donde quiera que vayamos; sacarlo a colación y traerlo a la conversación aunque para ello debamos forzar a extremos la situación; magnificar sus pequeñas aptitudes hasta pintarlas como virtudes extraordinarias; rememorar emocionados algunas anécdotas compartidas de niño, en las que ya se exteriorizaban en él el desapego, la abnegación y la preocupación por el otro. En fin: hagamos una Pyme familiar que trabaje las 24 horas modelando un político irresistible, perfecto, que enamore e ilusione.

Luego vendrá la tarea de posicionarlo en una lista de candidatos a concejales, a diputados, o lo que sea que lo introduzca en el cosmos de la política rentada. Si nuestro pariente logra entrar, en poco tiempo veremos que los libros de nuestra Pyme comienzan a sonreír, ya que sus “debe” comenzarán a ser “haber”, y nosotros, abnegados voluntarios que dimos nuestro tiempo y esfuerzo a esta empresa, comenzaremos a recoger lo que en justicia nos corresponde: Varios primos asesores; una esposa puntera barrial con respetables fondos para realizar su tarea; hermanos que se encarguen de movilizar jóvenes y vecinos, vales y bolsines mediante, con la atrayente promesa de trabajo o alguna otra ayuda; una pequeña (al principio) fundación de asistencia a la niñez y la ancianidad, o de fomento de sanas actividades, que contará con el auspicio y el subsidio del gobierno comunal/provincial/nacional.

Vale aclarar que el hecho de que nuestro pariente vaya a aprobar, justificar y votar SIEMPRE a favor de las iniciativas del ejecutivo correspondiente, en nada se relacionará con la recepción puntual y efectiva de fondos que la fundación recibirá mes a mes, y en aumento. Al tiempo, nuestra Pyme deberá tener una asamblea plena donde trataremos el tema “Expansión”, ya que no “invertimos” tanto para quedarnos a mitad de camino, conformándonos con tan acotado campo de producción. En fin: deberemos reinventar y potenciar a nuestro pariente insignia, el mascarón de proa de nuestra nave de ambiciones y sueños, y reinvertir parte de lo logrado apostando a doble o nada, es decir, a una intendencia, y por qué no, ¡ ¡a una gobernación!! Al fin y al cabo, los gobernantes existen para satisfacer las necesidades e ilusiones de los ciudadanos y, ¿acaso nosotros no somos ciudadanos con necesidades e ilusiones?, por que: ¿Qué hermano no sueña con ser ministro?; ¿qué esposa puntera no sueña con ser primera dama?; ¿qué primo asesor no sueña con ser senador o diputado nacional?

Por eso, en lugar de envidiar y criticar, pónganse a trabajar en lo suyo inspirados en el gobernador cuya esposa es senadora y está en la línea de sucesión presidencial; su cuñada es ministra provincial y dejó su cartera por un día solo para asumir en el congreso, votar una ley y volver al ministerio; y las reuniones de gabinete parecen un almuerzo de los Campanelli.

O en otro gobernador que modificó la constitución para seguir en el poder y que su pueblo pueda disfrutarlo por varios mandatos más; que su hermano es senador y le ataja las “balas” de los ambientalistas que le recriminan el permitir minería contaminante y letal en su “reino”; que se han repartido equitativa y democráticamente la provincia en dos, proveyendo sus empresas TODO y en TODOS los rubros al gobierno, conviviendo ambos en perfecta armonía y disciplinada repartija.

O ese otro mandatario provincial que, luego de escalar hasta la cima, satisfizo su pasión “tuerca” mandando construir un monumental autódromo con el dinero que debía usar para hacer las cloacas de la capital; que mandó encarcelar a su socio político cuando éste quiso independizarse y fundar su propia “empresa” político-familiar; que recompensa la lealtad de su fiel esposa permitiéndole el uso y abuso del Lear Jet de la gobernación para que ésta vaya de Shopping a capital federal junto a sus amigas; que puso de prepo a su hermano como primer concejal, en una especie de precalentamiento por si debiese agarrar la gobernación en caso de que a él no le permitiesen un tercer mandato.

O en los barones del conurbano, que ninguno baja de los 20 años en el sillón (ya sería hora de que cuando les pregunten ¿profesión?, contesten: intendente); que en lugar de construir 100 viviendas sociales, construyen 20 chalets para familiares y amigos; que siempre tienen la suerte de que su pensamiento coincida con las ideas del que está más arriba en el poder; que siempre los invitan a algún “seminario de capacitación” o a alguna “actividad protocolar” en el Caribe, Brasil, Europa y demás lugares del mundo lindo, bello, durante los meses de enero o febrero. Deje ya de criticar y desearles cosas malas a esta gente que ha triunfado con el esfuerzo conjunto de su familia y hoy goza lo que se merece. Más bien maldiga su nulo criterio para los negocios, que lo llevó a elegir ser docente, enfermera, asistente social, guardaparques, investigador del Conicet, y otras profesiones y oficios “chatarra” que apenas sí dan para sobrevivir.