Con solo unos pocos días de diferencia se conocieron ciertas “peculiares” maneras que tenían algunos funcionarios del gobierno anterior a la hora de hacer uso de los fondos públicos, los del estado, los de todos los argentinos.

Por un lado, el ex Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que fue procesado por incitación a la violencia colectiva y peculado. Pues bien, el procesamiento viene a raíz de los gastos efectuados por Moreno en su “cruzada” anti Clarín, para la cual usó fondos del Mercado Central, y que intentó justificar bajo el rubro “Difusión y propaganda”.

Estos son algunas de las “inversiones” de Moreno: USD 3.683 en gorras y un cartel, USD 3.230,26 para elementos textiles; USD 12.910,16 en llaveros y otros “souvenirs”; USD 1.688 en inflado con gas helio e instalación de un globo tipo Zeppelin; USD 3.525 en un Zeppelin impreso en ambas caras y en el inflado con gas helio del globo; USD 929,84 en reparación e inflado con helio del globo Zeppelin; USD 1.277 en globos impresos a dos colores, USD 105,73 en remeras y USD 431,72 en biromes; USD 3.423,13 en gorritas con la leyenda “Clarín Miente” y USD 907,44 en remeras; USD 3.423,13 en gorritas con la leyenda “Clarín Miente” y USD 907,44 en remeras; USD 1.104,53 en indumentaria y USD 1.540 en pecheras; USD 2.576,64 en medias y otras prendas; USD 1.764,09 en indumentaria deportiva estampada.

Estos gastos Moreno los realizó entre los años 2011 y 2013, lo que a valores actuales en dólares se acrecienta enormemente.

Otro caso de “inversiones” extravagantes lo protagonizaron Juan Santiago Dasso Freysz, ex gerente general de la agencia Télam, y los aún gerentes Pablo Taricco, de Comunicación Audiovisual, y María Inés Lopisi, de Asuntos Legales, a quienes en allanamientos a sus domicilios se les secuestro abundante cotillón kirchnerista. Pero en este caso más valen las imágenes que las palabras.

Postales con la imagen de Cristina y el billete de Evita. O de Néstor Kirchner luchando contra los buitres. Afiches con Néstor cuando ordenó descolgar el cuadro de Videla. Y marquillas con la cara del ex presidente. Todo ese “cotillón” kirchnerista que poblaba las oficinas de los gerentes camporistas en Télam, también fue financiado con fondos que eran destinado para la agencia de noticias.

La Cámpora, durante la era kirchnerista, tomó la agencia y la utilizó para la difusión propagandística del anterior gobierno nacional. Hoy, la gestión de Hernán Lombardi, al frente del Sistema de Medios Públicos, está revisando el accionar de los gerentes de la última gestión.

Y el tercer caso de derroche obsceno conocido esta semana es el descubierto en el ministerio de Agroindustria, cuyo flamante titular, Ricardo Buryaile, se encontró con una flota de 700 automóviles pertenecientes a esa cartera, y una planta de 15.000 empleados. Y, ya sin que nada pueda asombrarnos, se detectó a un empleado a quien el ministerio le costeaba el consumo de seis líneas de celulares y tenía a su disposición dos autos; otra empleada que cobraba sueldos del ministerio y del senado, y un chofer que realizaba trabajos en domicilios de funcionarios.

Una magnífica fiesta multimillonaria de despilfarros grotescos y abusos indignantes, a la que sólo estuvieron invitados los amigos, los militantes, y los “leales”, y en la que quedaron afuera los desnutridos de Chaco, Formosa y Misiones, los jubilados que cobraban la mínima e imploraban un reajuste de haberes, los cooperativistas y beneficiarios de planes explotados por punteros, y los pobres e indigentes cargados en camiones para llevarlos a vivar a la organizadora y anfitriona de la fiesta y a su laderos.