Lo que durante los primeros años de la era kirchnerista, sus dichos y hechos oficiales, nos asombraban por la naturalidad mitómana con que los expresaban o la audacia delictiva con los que los ejecutaban. Hoy ya está superado, y solo nos cabe indignarnos. Por estos días, el ministro de economía Axel Kicillof habló, y con ello reforzó aun más la convicción general de que los argentinos estamos en manos de psicópatas.

Un gobierno, que niega, oculta e ignora a los pobres, es un gobierno de infames irredentos. Un gobierno más genocida que los genocidas del pasado que tanto denuncian y para quienes piden juicio y castigo.

Dijo, el ministro Kicillof, que desconoce la cantidad de pobres que hay en la Argentina. No es que los desconoce sino que los deja de lado, como se dejan de lado las sobras, los residuos de una fiesta. Los pobres vienen a arruinar los maravillosos números de la década ganada; vienen a afear “El Relato”. Vienen a cagarles la cantinela de la inclusión social, la justa distribución de la riqueza, el ascenso social, las reparaciones históricas y la “novela nacional” que Cristina nos cuenta por capítulos que nos imponen ver por cadena nacional.

Y si, ignoran a los pobres que deberían ser la prioridad más urgente. Entonces, ¿para quiénes gobiernan?. ¿Gobiernan acaso para que los ricos sean más ricos?, ¿gobiernan para que los de la clase media siga haciendo equilibrio en la línea que los tiene más cerca de caer en la pobreza que de conservar su status actual?.

Abunda Kicillof: “Me parece que es una medida bastante estigmatizante” (tener una cifra de la cantidad de pobres). Coincido con el ministro plenamente. Para un gobierno que se proclama y vanagloria privilegiador de humildes, dignificador de olvidados, redentor de excluidos, es estigmatizante elaborar, dar a conocer y reconocer que los pobres son multitud, y que el actual gobierno hizo continuidad de la deuda que con ellos tienen gobiernos anteriores, de quienes el kirchnerismo se diferencia y defenestra, autoproclamándose una instancia superior y casi perfecta en la forma de gobernar y administrar.

No se trata de que el gobierno nacional esté salvaguardando la dignidad de los pobres ocultando esas “estigmatizantes” cifras. No. Se está auto preservando del bochorno de verse descubierto en las fábulas ruines que sostuvieron durante todos estos años, como aquella de decir que en las villas se vive con dignidad.

Estoy seguro de que los pobres quieren, anhelan, ansían que se los blanquee, así por lo menos el oportunismo electoral de atiborrarlos de “presentes”, a pocos meses de los comicios, les conceden la añeja y siempre postergada ilusión de vivir aunque más unos días como deberían vivir los seres humanos.

A los pobres no les duele que se los cifre o cuantifique como colectivo o franja social. Lo que a los pobres les duele y estigmatiza es su realidad sin futuro, sus desgracias diarias, sus miserias añejas y su desilusión asumida con resignación de condenados.

Tal vez el Gobierno no quiera elaborar índices de gente pobre, pero al escuchar a algunos funcionarios, los argentinos sabemos que hay una larga lista de pobre gente. Y hoy por hoy la encabeza el ministro Kicillof.

¿Cuál es la mentira que sigue? ¿Cuál es la próxima negación? ¿Quiénes serán los próximos no existentes?: ¿los jubilados, los Qom, los Wichis, los opositores?.

Como dije, este Gobierno ya no me asombra para nada. No sería descabellado que estuvieran ejecutando un plan de invisibilización de indeseables. Así, en un par de meses la Presidenta podría declarar que, restados los argentinos que no condicen con lo que narra el relato oficial, gobierna para los 28 millones de argentinos.

Tampoco sería demasiado loco que, en defensa de su multi repudiado Ministro de Economía, la Presidenta reuniera a la bullanguera y becada tropita de pibes para la liberación y les anunciara que a nosotros nos dejan los pobres y su pena y ellos se quedan con el relato y la alegría.

3 COMENTARIOS

  1. En realidad no me queda muy claro la intención de esta publicación. Si derrotar políticamente a un movimiento popular como el fpv, pegando en lo más doloroso pero, como de costumbre, sin ningún tipo de propuesta constructiva. O bien podría ser instalar, de forma subliminal, algún candidato tan impresentable que ni lo puede mencionar. O tal vez ambas opciones son correctas…
    La limitación propia de quién busca el sensacionalismo o escalar mediaticamente, permite impunemente limitar las acciones de un gobierno a unos pocos funcionarios, dejándonos de lado intencionalmente a quienes por lo bajo, en las sombras y sin medios de comunicación que nos delaten, trabajamos día a día con los sectores sobre los que este tipo de personas aluden conocer. Sectores que han sido marginados, despreciados, denostados, por gobiernos y organizaciones políticas a las que este señor seguramente mira con nostalgia de retorno. Nuestra participación y trabajo en estos sectores hubiera sido imposible sin las medidas y el apoyo de un estado nacional que sigue empoderando al pueblo, con muchos defectos y con impresentables dentro de sus entrañas, pero esto no es más que el reflejo mismo de la sociedad ¿o podríamos pensar ingenuamente en el puritanismo de algún sector?.
    Tendríamos que condenar socialmente a personas como estas que escriben impunemente menospreciando y relativizando los hechos más oscuros que ocurrieron en nuestro país. Como poder justificar que este momento histórico es “peor” que que aquel en el que se torturó cruelmente y desapareció a jóvenes, se robaron bebes, se impulsó un desprecio desde el gobierno dictador a lo nacional, o se olvida este tipo de las publicidades mostrando como se rompía un silla nacional y no así una importada. Creció la deuda externa y la interna. Se privatizó todo lo que era estatal y podía generar enormes ganancias, y se estatizaron empresas que poseían gigantescas deudas con el estado. Pero por sobre todo tiene el tupé de expresar que un gobierno dictatorial, que entró a gobernar a los tiros, puede ser siquiera comparado con un gobierno electo por el 54% de los votos, que por estar inmerso en un período democrático puede ser susceptible de cambio bajo el voto popular.
    Todo esto sólo se justifica desde la bronca en la pluma de quién no pudo imponer algún candidato….pero es parte de lo que nos tiene acostumbrado el periodismo “libre” del mundo.

    • Diego. Creo que estás equivocado. Los periodistas están para mostrar la realidad, no para proponer o hacer una propuesta constructiva. Si pensás que ese es el rol del periodismo, estás equivocado. Para eso están los partidos políticos. No te parece? Este texto muestra la realidad que es el kirchnerismo que miente y niega los grandes problemas que tiene este país. Y así se van a ir, con la cola entre las patas. Porque se van a ir, gracias a Dios!!!!!

    • Vos hablas de condenar periodistas? Porque no condenas a los delincuentes de políticos que tiene este gobierno?

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