Ernesto Losada

En conversación con Nancy Pazos por Radio Uno, el experto político Rosendo Fraga analizó que con la situación actual la segunda vuelta sería favorable al candidato opositor Mauricio Macri: “De cara al balotaje mientras el oficialismo no resuelva su crisis política interna le impide a Scioli frenar el efecto ganador que tiene Cambiemos”.

Una de las “máximas” del político argentino estándar para incentivar a sus electores seguros y a aquellos a quienes quieren convencer siempre fue “Votá a ganador”. Aunque Macri no fue el candidato más votado en las pasadas elecciones, el achique de la brecha de puntos que lo separó de Daniel Scioli con respecto a las PASO desató la euforia macrista. Lo que es percibido por la sociedad es como una señal de triunfo y, por consecuencia natural, el mensaje que reciben es que Mauricio Macri es el ganador. Es a quien hay que votar.

El usufructo máximo de esta premisa política es el pilar. La esencia de esta etapa de la campaña de Cambiemos, es en la que Macri se presenta distendido, alegre, desenvuelto. Casi caminando la campaña.

En otro tramo de la entrevista, Fraga afirma:“el Gobierno debe encolumnarse detrás de la campaña Scioli”, pero, actualmente “lo que está haciendo es todo lo contrario”. Y amplió: “Complica la campaña de Scioli, contradice, hace inefectiva cualquier acción electoral de Scioli”.

Esta situación de conflicto intestino que padece el kirchnerismo es otro factor que explica claramente y sin necesidad de demasiadas argumentaciones el favoritismo evidente con que corre el candidato de Cambiemos para el balotaje del 22 de noviembre. Mientras el espacio liderado por Macri se muestra confiado, compacto y unánime, el Frente para La victoria es visto vacilante, contradictorio e internamente enemistado. 

Esta realidad diaria fuerza a Daniel Scioli y su equipo a aparecer más para dar explicaciones y realizar desmentidas, que para hacer conocer sus propuestas y difundir ideas.

Consultado Fraga acerca de qué si la presidenta Cristina Fernández realmente quiere que gane las elecciones Daniel Scioli, respondió: “Yo creo que la Presidenta quiere racionalmente que el oficialismo gane pero me parece que hay un factor pasional en la política en este momento en el conflicto entre Cristina y Scioli que por más que teóricamente la Presidenta quiere que gane, en los hechos parece lo contrario”.

Esta tensión también es advertida por el votante, que lo proyecta de forma negativa. Es decir, imaginan un eventual gobierno de Scioli caótico, trabado y sumamente acotado por facciones internas (La Cámpora, el kirchnerismo duro, Carta Abierta, el periodismo militante, y hasta la misma Cristina), lo que desbarata la afirmación sciolista de ser los únicos que pueden asegurar gobernabilidad.

Si bien la mayoría de los kirchneristas no son entusiastas a la hora de trabajar por el triunfo de Daniel Scioli, también son conscientes de que una victoria de Mauricio Macri podría ser lapidaria. Con costos irremontables para el movimiento justicialista, debido que el “efecto triunfo” o el ya mencionado “votá a ganador” podría comenzar a trasladarse a las provincias. Esto provocaría la pérdida de gobernaciones e intendencias a manos del macrismo en elecciones posteriores.

Esta angustia afecta especialmente a los mandatarios provinciales que durante estos años se mostraron demasiado dependientes, apegados y complacientes con el cristinismo, por lo que la caída de Cristina y Scioli se traduciría muy probablemente en sus propias caídas.

Muy distinta es la situación de los mandatarios que adhirieron a las políticas kirchneristas, pero guardando la autonomía de pensamiento y acción para disentir en ciertos temas y no avalar algunas prácticas.

Estos últimos no tendrían que tener problemas en ser recibidos y escuchados en Casa Rosada. Sea quien sea el que acceda a la presidencia, ya que son considerados gestores de beneficios para sus respectivos pueblos, y no meros aportantes de votos cuya única finalidad es mantenerse ellos mismos seguros al calor del poder de turno.