por Ernesto Losada

A partir del próximo 10 de diciembre la capital salteña tendrá nuevo intendente. Se trata del joven abogado, de extracción peronista, Gustavo Sáenz. El intendente electo se define como un político de “consenso”, que quiere tener relaciones sanas con el resto del arco político, tanto provincial como nacional, más allá de colores partidarios o banderas políticas. Una condición necesaria en estos momentos de grietas y crispación. “Me van a encontrar unido con el gobernador y el presidente”, aseguró Saenz a un medio salteño.

Con un profundo conocimiento de la ciudad de Salta, producto de sus tres períodos como concejal capitalino y su desempeño como funcionario municipal. Gustavo Sáenz llega al municipio con una agenda de gobierno en la que mixtura la atención y solución de viejos reclamos y la satisfacción de nuevas exigencias vecinales. Además la puesta en marcha de novedosas políticas de participación ciudadana y de control de los actos de gobierno.

Sáenz anuncia casi un cogobierno con los salteños. Les propone que le expresen personalmente cuáles son las obras prioritarias, de concreción urgente, que el vecino necesita para mejorar su calidad de vida. Esta concepción de participación se opone a la vieja manera de gestionar, en que los gobernantes privilegian el criterio esteticista, el de las obras bonitas y vistosas pero de escasa utilidad y beneficio para el vecino.

Promete un estricto control “tripartito” de su gestión, basado en tres ejes fundamentales: el control político estará en manos del Concejo Deliberante y de un Tribunal de Cuentas integrado por opositores. El control intermedio nacerá en los Colegios de Arquitectos, de Ingenieros y de Abogados que fiscalizarán las licitaciones. Y el tercer control, caerá en manos del ciudadano. Los vecinos podrán acceder a toda la información referente a las obras de gobierno, conociendo de esta manera los montos a invertirse, los plazos de ejecución, y la empresa a cargo de la misma.

El problema del desempleo estará muy presente en su gestión, y para que el empleo estatal no sea la única salida de muchos jóvenes. Gustavo Sáenz propone redes de contacto vecinal que promuevan tanto el crecimiento laboral como la consecución de empleos, con fuerte apoyo técnico y financiero del estado municipal.

Otra cuestión que no deja pasar por el alto es la necesidad de crear espacios verdes y mejorar los existentes. Actualemte, muchos de ellos se encuentran en un deplorable estado debido al abandono que sufrieron por años. Esta iniciativa coloca al programa de gobierno de Gustavo Sáenz entre las agendas vanguardistas y modernas, que propugnan y fomentan el cuidado del medio ambiente y la existencia de espacios verdes, imprescindibles para contrarrestar la polución ambiental, a la vez de constituir lugares de esparcimiento y disfrute.

A tono con una exigencia unánime de la ciudadanía argentina, el electo intendente Sáenz sostuvo que su gestión se basará en “brindar transparencia al municipio”, para que la gente sepa lo que se hace e investigará los hechos de corrupción. Para dar cumplimiento a este anhelo general de los ciudadanos, pondrá en funcionamiento una Oficina Anticorrupción, que no dependerá del Municipio ni en la que él tendrá injerencia, para erradicar la corrupción.

La diversidad de temas en agenda, y la detallada planificación que da la impresión tener para el cumplimiento de la misma, permite a los salteños presagiar una gestión de excelencia comandada por su nuevo intendente, e ilusionarse con que Gustavo Sáenz no será un intendente más.