A Guzmán se lo llevó puesto Cristina y su propia incapacidad

Actualidad 03 de julio de 2022 Por Martin Rodríguez
Guzmán hizo publica su renuncia el sábado, a través de su cuenta de Twitter, durante un acto partidario de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
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La renuncia de Guzmán fue un cimbronazo para la administración de Alberto Fernández y desató una crisis institucional dentro del Gobierno nacional. Aunque muchos especulaban que la renuncia estaba allí hace varias semanas, Guzmán la hizo publica el sábado, a través de su cuenta de Twitter, durante un acto partidario de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. 

Con su renuncia, logró desviar la atención de lo que se esperaba como un “operativo clamor” que lanzó la militancia kirchnerista en las últimas semanas. Una militancia deseosa de revivir el sueño de “Cristina eterna” que por el momento sigue siendo opacada. Primero por la crisis que atraviesa el país y segundo por la resignación del Ministro de Economía.

Mucho se especuló, y se especula todavía, sobre la renuncia del ex Ministro de Economía, lo cierto es que se va a un hombre clave de la gestión de Alberto Fernández que fue bancado hasta el último minuto por el presidente por más que con Cristina haya tenido serias diferencias. 

Pese a que el “operativo clamor” sigue retrasándose, con la renuncia de Guzmán, Cristina ratifica el poder real que ejerce sobre el actual gobierno. Guzmán se va porque lo hecha la vicepresidenta, se va porque le impidieron tomar las decisiones que no cierran con el proyecto personal de Cristina Kirchner y con la cosmovisión de sus seguidores. 

Por impericia o porque no lo dejaron, la gestión de Guzmán no fue de lo mejor. Su paso por el Ministerio de Economía estuvo marcada por notorias diferencias sobre todo el con el ala más dura del kirchnerismo. 
Si bien logró una exitosa renegociación de la deuda con el FMI que dejó el ex presidente Mauricio Macri, se va con indicadores desastrosos. No pudo bajar la inflación, creció el riesgo país, creció la pobreza y la desigualdad, además de una seria pérdida del salario de la clase trabajadora.

Luego de 30 meses de gestión, Guzmán deja el Palacio de Hacienda con una grave crisis cambiaria y una inflación desatada, que amenaza llegar a los tres dígitos en algunos meses. El ministro llegó con una inflación de 54% anual y la deja en más de 70% anualizada y estimaciones que la elevan hasta 80%.  Cuando asumió Guzmán, el dólar oficial valía $63 y el blue, $69,5. Se va con el oficial a $130 (+106%), y el blue a $239 (+243%) y una breca cambiaria del 83%.

Guzmán también se fue con serios problemas internos donde la producción nacional se encuentra en crisis por el notorio faltante de gasoil ,una crisis energética que pone en dudas el suministro de gas para la industria y con un conflicto con las provincias por el tema subsidios al transporte. El mismo gobernador de Salta Gustavo Sáenz le reclamó durante su visita a Salta que porque el AMBA pagaba un boleto de 18 pesos mientras que Salta uno 41.

En su carta de despedida, el ahora ex ministro enumera cuáles eran sus objetivos iniciales, sin embargo son la muestra de que su gestión fracasó. Como dijimos al principio, falta analizar si fue por impericia o por una acotada libertad de acción que tenía el peso de una vicepresidenta poderosa en sus espaldas. 

En la carta afirma que quería: “una política económica y de desarrollo sustentable, que contribuyese a una economía de mercado inclusiva sobre la base de la generación de empleo; dinámica a partir de la agregación de valor y conocimiento; estable, en una Argentina que reparta las oportunidades de forma equitativa a lo largo y ancho del territorio federal y que fortalezca su soberanía”. 

Los datos oficiales y el sentido común indican que la realidad económica y social de la Argentina están peor que en diciembre de 2019. La falta de un plan económico visible fue uno de los grandes generadores de esta crisis. 

Hoy la "bestia negra" de la economía argentina es la inflación y ningún gobierno ni ministro de Economía lograron domarla en casi dos décadas. Sin dudas, el nuevo rostro que venga, tendrá que llegar con un acuerdo político dentro de la coalición gobernante. Si no lo tiene, su destino estará marcado, al igual que el de Martín Guzmán.

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