Estimados Señores/as Gorilas, me dirijo a ustedes con el objeto de hacerles llegar un solidario sentimiento de comprensión. Puesto que la empatía es una capacidad que no muchos poseen o no ponen en práctica, y en mi caso, probablemente no esté tan desarrollada como quisiera, pero sí lo suficiente como para iluminar el oscuro pasillo de prejuicios que impide a muchos vislumbrar el origen del perturbador odio que ustedes destilan cotidianamente.

Ante todo me disculpo Señores/as Gorilas, por el peyorativo de “gorila”, pero “persona de la derecha reaccionaria con agudo sentimiento segregador” es una oración extensa para definirlos y gramaticalmente incómoda para la redacción de la carta. Estoy seguro que sabrán entenderme, siendo que ustedes, al momento de elaborar una frase,  también implementan esa sagaz pericia para optimizar el uso de términos. Como cuando se refieren a personas indigentes como “cirujas”, o a los inmigrantes bolivianos como “bolitas”, o conversan sobre la persona encargada de la limpieza doméstica describiéndola como “sirvienta”, o como cuando hablan de un residente de una villa de bajos recursos como “negro de mierda”, “negro cabeza”, “cabecita”, o también cuando disertan sobre los individuos que hoy en día reciben ayuda económica del estado, llamándolos “planeros”, “vagos”, “KaKas”. Y por esa razón presumo que no les molestará el uso de una palabra despectiva para describirlos, ya que ley pareja no es rigurosa y si hay algo de lo que se jactan los gorilas es que no son necios.

Se dice que el individualismo, la intolerancia y la apatía son como enfermedades provocadas por un virus en común, el odio. Pero cuando los observo detenidamente, me convenzo de que detrás de ese nefasto sentimiento que enarbolan a diario, seguramente hay razones bien argumentadas.

Como ser el acto de remarcar la popularmente conocida diferencia entre ustedes y otros seres inferiores. Apuesto a que existe por ahí, bien escondido, algún tratado científico, no divulgado mundialmente, que acredita la supremacía genética de su grupo por encima de otros individuos. Si es así, ¿Por qué razón mantienen oculto tan sustancial testimonio? Podrían con esa herramienta justificar de pleno el recurrente y enérgico sentimiento de repugnancia y repudio para con otras personas, y evitar así que los cataloguen de discriminadores, intolerantes o bien “gorilas”.

Cuando reniegan mil y un veces de los subsidios que el Estado otorga a los sectores sociales menos favorecidos, no me cabe duda de que desglosan religiosamente las facturas de gas, luz y agua para abonar el monto completo sin la subvención estatal. Porque sería una rotunda hipocresía condenar un modelo teniendo la misma actitud “parasitaria”.

Cuando pegan el grito en el cielo al ver descontado el impuesto a la ganancia en los recibos de haberes, me imagino que ignoran por completo de que su sueldo igual o superior a los $15000,00 brutos es minoritario, y que el 70% de la población asalariada cobra menos del mínimo vital y móvil que son $4600,00 brutos. Está claro que ustedes no reparten la torta, no son culpables de tan obscena inequidad y por lo tanto no son responsables tampoco.

Presumo también que cuando exigen que el impuesto a la ganancia lo paguen todos los ciudadanos sin excepción, o ninguno, o al menos cualquiera menos ustedes, se basan en sólidos conocimientos sobre la dinámica impositiva en vigor, amén de la estructura micro y macroeconómica del Estado, y que tales exigencias conllevan, tras una evaluación coherente, a la optimización de los recursos, a la disminución de la deuda pública y al incremento del PBI.

Asimismo sé que sienten un importante descontento por las trabas a la compra de dólares, porque, prestando atención al índice inflacionario y la desvalorización de la moneda nacional, saben bien que la compraventa de divisas extranjeras es más redituable que un plazo fijo. No importa quién pague la diferencia que queda en los bolsillos de los mal llamados especuladores, como sucede con el valor promedio de los sueldos, no es problema del gorilismo. Quizás algunos digan que ese negocio cambiario es una evidente apuesta al fracaso de la economía Nacional, pero sé que ustedes reivindican el nacionalismo insultando a los británicos el 2 de Abril y poniéndose la camiseta argentina durante el mundial de fútbol, soberbias y fervorosas demostraciones de argentinidad que equilibran la balanza.

Y cuando evocan con cierta nostalgia las dictaduras militares de antaño, muchas veces sin siquiera haberla vivido (en el caso de gorilas jóvenes), cuando piden a gritos que regresen las botas, ávidos de represión, censura y fuerza bruta. Yo los entiendo, ¡Que grandioso sería poder  caminar por las calles tranquilo! Disfrutando del panorama sin que ningún inmundo ciruja nos obligue a cruzar la calle hacia la otra vereda, por temor a contagiarnos de alguna enfermedad. ¡Qué glorioso sería reconstruir los valores de las viejas escuelas! Todos católicos, conservadores, heterosexuales, temerosos de Dios y de las Fuerzas Armadas. ¡Qué magnífico sería erradicar el cáncer del comunismo y sus doctrinas! Nunca más escuchar discursos fastidiosos sobre la utópica igualdad y lo pueril que se cierne sobre los derechos humanos. ¡Qué satisfactorio sería volver a vivir una economía de libre mercado! Abriendo las puertas al mundo para que se privaticen nuestros recursos, globalizándonos, haciéndonos superar el karma del “latinoamericanismo” y nuestra desagradable identidad verdadera.

También los entiendo cuando se exasperan por el índice inflacionario, por la crisis económica que los atormenta, porque más allá de la reciente compra del 0 Km. y el mejor Smart TV del mercado, a fin de mes no alcanza para la tablet de los pibes, y cada vez es más difícil obtener productos importados.

Los comprendo además cuando admiran la austeridad de presidentes como José Mujica o el difunto Arturo Illia, mientras twitean desde sus iPhone 6 sobre la descarada suntuosidad de la innombrable presidenta. Porque ella es una figura pública que debe exteriorizar humildad, y no es el caso de ustedes, que no están obligados porque para eso pagan sus impuestos.

Observo igualmente cuando desatan y ponderan el linchamiento, la “justicia ciudadana”, porque, pensándolo bien, ¿no sería mejor retroceder unos cuantos años de evolución y volver a los castigos brutales, torturas y ejecuciones públicas? Seguramente no se solucionará la crisis de la inseguridad, pero al menos unos cuantos podrán saciar su sed de revancha. Nada más católico que eso, porque Dios es justo, pero a su vez vengativo, léase Apocalipsis 11:8.

Hago oído de sus clamores por la falta de seguridad, por la desventura ante las catástrofes climáticas, por los siniestros que se cobran vidas, por la falta de empleo, por el desabastecimiento de recursos, por la proliferación de pandemias, por la usura de los órganos prestamistas, por el abuso de los fondos buitre, por el pago de la deuda externa, por la evasión de dicho pago, por el bulling, por el terrorismo en medio oriente y hasta por la infidelidad en las parejas. Todos esos funestos hechos, responsabilidad de un gobierno de turno, de una u otra forma, la relación directa se establece. Yo los entiendo.

Por eso, y pese a los malos comentarios, las críticas lacerantes y la deteriorada reputación que los precede, señores/Gorilas, yo los entiendo y me solidarizo. Porque como dije antes, me aventuro a creer que el instinto desestabilizador, la furia, la envidia, la discriminación, la carencia de criterio y la abundante desinformación que los identifica, tienen una razón tras las bambalinas, o son solo, quizás, una propaganda taimada de un sector hipócrita de la sociedad, que actúa en beneficio de la comunidad, pero que tras esa fachada busca la conquista hegemónica del universo conocido.

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Test de personalidad: ¿Es Ud. un gorila?

1) Cuando camina por la calle y ve la interminable cola de personas para cobrar un subsidio del ANSES, Ud. piensa:

A)     Vagos de mierda, deberían ponerse a laburar y dejar de chuparle la sangre a trabajadores como yo, honrados.

B)      Pobre gente, horas parados para recibir unos pocos pesos, pero bueh, por suerte dejaron de ser parias sociales.

C)      ¿Qué onda con esa cola? ¿Será para comprar entradas para ver a Justin? ¡Qué copado!

2) Cuando el ministro de economía aparece en cadena nacional, Ud. dice:

A)     ¡Cagamos! Éste hijo e’puta seguro anuncia mas guita para los choriplaneros.

B)      A ver, pará, no cambies de canal que quizás hable sobre alguna medida importante…

C)      Cambiá boló, que está por comenzar el Bailando de Tinelli y la Alfano le iba a tirar un bombazo a Pachano.

3) Durante el semáforo en rojo un trapito se acerca para limpiar el parabrisas, Ud piensa:

A)     Negro de mierda, no le paso por encima porque termino en cana y el cabecita indemnizado, país generoso.

B)      Mmmmm, no tengo cambio, le voy a tener que dar 20.

C)      (No piensa nada, está mirando el celular atento a los mensajes del WU).

5) Mirtha Legrand trastabilla en un debate diciendo que los homosexuales son pervertidos potenciales. Ud.:

A)     La aplaude, la homosexualidad es una enfermedad horrible y el gobierno debería actuar en consecuencia poniendo a la comunidad gay en cuarentena, lejos de las urbanizaciones.

B)      Se lamenta, porque está en contra de la censura, pero no entiende como una figura pública tiene la libertad de agredir brutalmente a las personas de forma tan impune.

C)      No entiende el concepto de perversión, ni de potencial, tampoco sabe lo que es un debate y continúa mirando el celular.

6) ¿Cuál es su concepto de sociedad perfecta?

A)     La sociedad perfecta es la que establece como norma primaria la no convivencia entre ricos, conservadores, católicos y heterosexuales con parias contrastados. A tal fin se desplazan a un marco geográfico diferente los sectores sociales que no califican para el sector sobresaliente.

B)      La sociedad perfecta es en la que cada uno de sus ciudadanos son iguales ante la ley y las oportunidades, en la que no existen ricos ni pobres, ni poderosos ni postergados, sino ciudadanos responsables del bienestar común.

C)      No sabe, no le interesa, lo importante es la cantidad de likes que recibió su última selfie con la trucha estirada, ojos saltones y el reflejo del flash del celular en el baño de su casa.

RESULTADOS:

Mayoría de respuestas A: Ud. es un auténtico primate herbívoro y peludo oriundo de las junglas más peligrosas del África central, digno de ser analizado meticulosamente por los más brillantes zoólogos del planeta. Pero no se preocupe, yo lo entiendo.

Mayoría de respuestas B: Alégrese, es un ser humano, si, con corazón y sano criterio, una especie rara también, quizás como el gorila, pero con una visión positiva y productiva de la vida y la sociedad. Lo felicito.

Mayoría de respuestas C: Malas noticias, es Ud. un soberano pelotudo, no le da la cabeza ni para ser un Gorila. Pero no todo está perdido, tiene todavía una oportunidad. Consejo: alimente el intelecto, instrúyase, aprenda, consuma menos facebook y mas Discovery Channel, la semana de los tiburones puede ser un buen comienzo, despacito pero bien.

2 respuestas de cada una: Está Ud. en constante búsqueda de su verdadera personalidad. Se viste y habla como estrellas de los medios esperando la aprobación de su entorno. Intenta inútilmente ser sofisticado y buena onda pero no lo toman en serio por cambiar constantemente de discurso. Ante todo libérese de la presión social, hable y actúe como realmente lo siente, luego se analizará si debe corregir algo.

3 respuestas A y 3 respuestas B: Una combinación escalofriante. Harvey Dent es un novicio a comparación suya, tratamiento psiquiátrico urgente.

3 respuestas A y 3 respuestas C: Naaaaaaa, ¿de verdad existe gente así?

3 respuestas B y 3 respuestas C: Imposible, deje de embromar y realice el test nuevamente.