Así como cuando un delincuente se quiebra ante la presión ejercida por los policías interrogadores que le presentan al detenido las evidencias que lo incriminan sin lugar para la duda o la negación. Para la senadora nacional Beatriz Rojkes de Alperovich (esposa del gobernador de Tucumán Jorge Alperovich)  bastó que un desesperado ciudadano tucumano, abrumado y exasperado por su situación de pérdida total le recriminara por la indiferencia del estado provincial ante el desastre y el desamparo que sufren miles de tucumanos para que ésta reaccionara “quebrándose” y espetando con ira y soberbia lo que realmente piensa, revelando lo que en verdad es como persona, y tratando como sinceramente cree merecen ser tratados quienes se “impacientan” a la hora de exigir respuestas.

Es que Beatriz Rojkes ejecutó la suprema cobardía, resguardada por sus custodios y amparada en la superioridad que le dan sus fueros y cargo, de humillar violentamente a quienes ya fueron muy maltratados por la naturaleza y la imprevisión del gobierno, con lo cual sinceró de una vez y públicamente su verdadera naturaleza discriminadora, clasista, despreciativa y patotera.

Los “hermanos tucumanos” que día a día, “con su esfuerzo y sacrificio”, hacen a la grandeza de “esta bendita tierra”,¿nada tienen que ver con estos “animales, vagos de miércoles que se ponen loquitos”?: claro que sí. Son los mismos. Lo que varía es el trato que los políticos les dan en tiempos de pedirles el voto y el tiempo en que deben escuchar los reclamos para que cumplan con sus obligaciones.

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La senadora Rojkés de Alperovich se indigna y reacciona ante los ciudadanos como si fuera un filántropo que llegó abnegadamente a ayudar y entregarse por completo, y en el lugar hubiese sido mal recibida por unos codiciosos y aprovechadores que pretendieron sacar ventaja de su generosidad.

Tratar de animales y vagos de miércoles a personas que no vio jamás, de cuyas vidas desconoce todo, que ignora en qué trabajan, cómo viven, y de esa manera se expone a que los insultados, que conocen sus negocios, sus fortunas, sus enriquecimientos, sus nepotismos y sus abusos le contesten con toda justicia lo que le contestaron:”Y ustedes son todos ladrones”.

Siguiendo el manual político de estos tiempos: ¿Alegará Rojkés de Alperovich una operación de desprestigio orquestada por poderosos medios de comunicación?; ¿A qué sector reaccionario y contrario a los intereses del país acusará de haber enviado agitadores?. ¿O simplemente se sincerará y reconocerá que se cansó de interpretar el papel de dirigente sensible y afable porque ya se sirvió suficientemente de la política como para vivir fastuosamente y por ello decidió comenzar a mostrarse como realmente es?.

Este abyecto e infame episodio protagonizado por “Betty, la fea” Rojkés debería movernos a exigirle tenga la decencia de renunciar y retirarse por el bien de la política. Pero sería un pedido ocioso en el que, por lo menos yo, no pienso gastar ni un minuto porque no tengo la más mínima esperanza de éxito. Primero, porque no creo que tenga dignidad. Y segundo, porque no mejoraría en nada el universo político, en el que la senadora Rojkés parece ser la regla y no la excepción.

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Solo me queda una pregunta, cuya respuesta tal vez no quiera yo escuchar y es: Si en lugar de un inundado acusándola de vivir cómodamente en una mansión, hubiera estado el señor Lebbos acusándola de encubrir el crimen de Paulina,¿Le hubiese usted contestado que no solo encubrió ese crimen sino también diez crímenes más?.

Buenos días, y que Dios no ampare.