Casi desde el día mismo de su asunción, el intendente Gustavo Sáenz optó por dar trascendencia y publicidad a sus actos de gobierno o a ciertas problemáticas ciudadanas a través de las redes sociales de Twitter y Facebook. Lo que en algunos casos fue interpretado como una actitud banal, light, llegando a ser llamado, peyorativamente, el intendente twittero, parece que empezó a dar sus frutos.

Ahora bien. Twitter es, desde hace tiempo, la red social preferida por los políticos y se ha transformado en el medio de comunicación más eficaz, directo e instantáneo que se pueda concebir. Es la palabra y el pensamiento del autor mismo que inmediatamente llega a sus destinatarios sin filtros ni demoras de ningún tipo. No tiene intermediarios.

Durante décadas los argentinos reclamamos transparencia en los actos de gobierno y que, a la vez, éstos fueran públicos, para que el verdadero empleador de nuestros gobernantes, el pueblo, tuviera acceso a todo aquello que los funcionarios proyectan, ejecutan y anuncian. Y a la vez, reclamábamos una vía rápida para expresar reclamos, necesidades, carencias y pedidos, y por qué no manifestar agradecimiento y satisfacción por soluciones, obras y respuestas. Esa, ni más ni menos, es la utilidad que el intendente Sáenz decidió otorgarle a esta red social, para darle un cariz no solo informativo sino también de gestión gubernamental.

Efectivamente, el intendente salteño utiliza asiduamente Twitter como un instrumento de relación directa con el vecino, cumpliendo con su obligación de informar su agenda y la de sus funcionarios de una forma rápida y sin intermediarios, satisfaciendo en el mismo acto el derecho ciudadano a estar informado del quehacer de sus administradores.

El caso más emblemático del uso conveniente de Twitter, y su eficacia, lo grafica lo que ocurrido hace unos días, cuando la ciudad de Salta se vio afectada por una fuerte tormenta que produjo serias inundaciones en distintos puntos de la ciudad.

El Intendente Sáenz, a través de Twitter, le mostró la situación al presidente de la Nación, Mauricio Macri y le solicitó ayuda por esa vía. Para su asombro, Sáenz recibió una respuesta express por parte del gobierno Nacional que dispuso, a través del Secretario de Obras Públicas de la Nación, arquitecto Daniel Chaín, importantes obras pluviales para terminar con estos trastornos y daños que provocan los temporales.

Sáenz adelantó que la ciudad recibirá financiación internacional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 600 millones de pesos. Mañana se reunirá con José Cano, titular del Plan Belgrano, y juntos presenatarán el proyecto de canalización de desagües fluviales a los representantes del BID.

Sería conveniente que, antes de reprochar las formas, nos detuviéramos un poco en el fondo de las cosas; que antes de reprobar la vía, pensáramos en lo que se consigue con ellas. Esto va para los que, por quedarse criticando la no ortodoxia de la herramienta, dejan pasar frente a sus narices la eficacia de la misma.