por Gonzalo Rodríguez

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Dejate de joder ya con el gobierno, que bastantes cosas buenas hizo y hace. Mejor ponete a mirar el lado positivo, y vas a ver que las cosas no están tan mal, que no somos peores ni mejores que otros países, que las cosas que ocurren aquí pasan en todos lados, me dijeron algunos amigos-lectores durante estos días.

Cortala ya con eso de masacrar a la oposición y empezá a darles una mano, que ellos están poniendo el pecho para intentar parar los atropellos, están jugándose por la democracia, arriesgan el pellejo todos los días para que seamos un país mejor y pensando en que tengamos un futuro menos complicado, me dijeron otros.

Y me pusieron en la encrucijada de satisfacerlos a todos a la hora de escribir, por que no quisiera perder a ninguno de mis amigos. Por eso, con toda humildad y sinceridad, me largué a ensayar una nota que dejara contentos a todos así siguiéramos siendo amigos. Ahí va.

Hoy me desperté tempranito y me tomé un buen desayuno mientras pegaba ojeadas rápidas a varios diarios, aunque bien podría haber elegido uno solo para informarme, cualquiera, ya que todos reflejan la verdad tal cual es. Sin distorsiones ni tratando de forzar las noticias para que lo que es parezca que no es, y lo que no es parezca que es.

Me di una ducha agarré el celular, la notebook, mi reloj carísimo, puse algunos pesos en la billetera y comencé a caminar hacia la estación del subte (si, salgo con todo eso a la calle, ¿qué puede pasarme?), sin apurarme, ya que estaba a tiempo para tomar el de las 8; 10 horas. Y si por alguna circunstancia fortuita se me pasaba esa formación, no había drama, me tomaba el de las 8; 30 horas, que viene menos cargado y la calefacción no es tan fuerte. Es medio embolante esperar esos veinte minutos, pero por suerte el gobierno de la ciudad ya anuncio que habrá una salida intermedia, a las 8; 20 horas, para que el usuario no espere tanto entre salida y salida. Muy buena noticia.

Llego a la estación a las 8; 12 horas (mi subte se fue hace dos minutos), por lo que no me queda más remedio que hacer tiempo viendo las noticias en los plasmas que hay en las salas de espera, y veo que el ejecutivo nacional le envió a la oposición un proyecto para que lo estudie, y vea qué puede agregar, quitar, o qué puede proponer para mejorarlo y enriquecerlo, cuestión que después pase al recinto para su debate y aprobación, si es que la mayoría de los legisladores están de acuerdo, por supuesto.

Tomo mi subte, viajo, llego a mi estación y empiezo a caminar las ocho cuadras que tengo hasta la oficina. En el camino veo un patrullero y algunos curiosos alrededor; me acerco para ver qué pasó, por que si no me entero ahí en el lugar no me entero más, por que, ¿Qué noticiero va a gastar aire en pasar, repetir y volver a repetir que hubo un accidente, que a alguien le robaron algo (que seguramente lo perdió), o que detuvieron a un trasnochado antisistema que pretendía, sin éxito, vender dólares en forma ¿ilegal?. No era nada, solo un malentendido que quedó aclarado luego de que los policías dialogaran con los supuestos afectados, que al final terminaron de amigos.

Debo cruzar de vereda para pasar, por que hay un gentío alrededor de alguien. Se me ocurre pensar que es algún deportista famoso o alguna estrella de cine, pero no, es el ministro de salud que sale de inaugurar un hospital hermoso, y la gente lo quiere besar, sacarse fotos con él, agradecerle y pedirle que, aunque cambie el gobierno, haga el esfuerzo y siga en el cargo. Por suerte, un colega de la oposición lo rescata de todo ese cariño y se lo lleva en su auto. Pobres tipos: con razón aceptan estar como funcionarios durante un solo mandato y después vuelven a trabajar y vivir de sus profesiones.

En la oficina es un día más. Todos estamos a full con el lanzamiento de un nuevo producto que queremos ver de imponer en el mercado local para intentar ganarle terreno a uno similar que es muy bueno, pero es importado, y encima te dan el precio en dólares, algo que extraña y disgusta a la gente, y a la vez la hace dudar de por qué no está en moneda nacional. Y de paso ver si se puede exportar el nuestro.

Durante el almuerzo pasamos un mal momento, ya que un compañero contó que vive cerca de la casa de un senador y lo vio en un auto cero kilómetro, y todos interpretamos que estaba insinuando que había adquirido ese vehículo con dinero mal habido, por lo que le pedimos que se retire, por que no queríamos ser partícipes de la divulgación de un chisme que pudiera dañar la reputación, el honor y el buen nombre de una persona que representa nada más y nada menos que al pueblo.

A la salida nos quedamos charlando un rato de fútbol, por que el domingo se juega el superclásico. Es una lástima por que mis dos mejores amigos, que son hinchas de mi mismo equipo, solo consiguieron entradas en la tribuna de la hinchada del otro equipo. Pero me dijeron que lo mismo los voy a poder distinguir desde donde yo esté, por que van a resaltar en la tribuna visitante ya que van estar con camisetas de nuestro equipo y con las caras pintadas con sus colores. ¡!Un par de locos lindos de aquellos!!.

De camino a casa paré en un cajero automático para retirar dinero, ya que debía comprar algunas cositas en el súper de la esquina. Cuando salí del cajero, vi a dos muchachos en moto parados cerca de mí, y pensé que se trataba de una parejita de enamorados que había salido a dar una vuelta (¿qué más podrían andar haciendo a esa hora?), pero cuando se me pusieron al lado entendí sus verdaderas intenciones: estaban perdidos y querían que yo los ubicara para llegar a un barrio bastante alejado del lugar. Después de darle las indicaciones, ellos se fueron agradecidos y yo seguí caminando mientras contaba mi dinero.

¡!Hogar, dulce hogar!!. La verdad es que llegué cansado a casa y, mientras preparaba algo para comer, hice un poco de zapping en la tele: shows culturales; programas de juegos en que participan familias; un documental acerca de la historia del país; y un programa de política que me aburrió al ratito nomás, por que no conocía a ninguno de los invitados. ¡!Y claro, si cada año se renuevan las camadas de políticos para dejar paso a las nuevas generaciones que traen ideas inovadoras y proyectos jóvenes!!!.

Después de cenar y “deambular” por los canales de TV me acosté, y rogué poder descansar bien, por que en el departamento de arriba vive un funcionario del gobierno nacional que todas las noches llega tardísimo del trabajo, y a esa hora se pone a cocinar, pone prendas en el lavarropas, se pone a planchar el traje que usará al día siguiente, y se pone a escuchar los mensajes que le dejaron en el contestador del teléfono los ciudadanos, en los que le agradecen por alguna gestión, le proponen alguna mejora para sus zonas, o simplemente acercarle sugerencias. En fin. Debemos ser tolerantes con los otros. Mañana será otro día.

Bueno, amigos queridos, espero que les haya gustado mi nota y que todos estén satisfechos. Les mando abrazos a todos y espero que estén bien por ahí, por que aquí en Suecia, desde donde les escribo, hace un frío de mearse.