7 días. La caída

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La situación más temida en el momento más pensado.

Llegó el día en que Donald Trump, el candidato contra todos los pronósticos, comenzó a pasar a Hillary Clinton. El drama que enfrenta la campaña demócrata es exponencial.

En Estados Unidos y otros países del hemisferio norte dan casi por terminado el tema. Las cosas que podrían pasar es que el voto temprano “early vote” hubiese sido tan aplastante en Estados claves que Trump no pudiera recuperarse.

Pero en efecto lo que ha sucedido con este último estallido en la campaña de Clinton es que la gente finalmente ha dejado de ocultar que este 8 de noviembre votará por Trump. Comenzó a competirle en vergüenza el voto a Clinton y ahora mucha gente directamente se horroriza del drama institucional que podría atravesar Estados Unidos si una presidente bajo investigación del FBI fuera electa presidente. Sería un hecho sin precedentes.

La campaña de Clinton no ha podido desactivar la bomba que le explotó el viernes y cada vez que se saben más cosas, por ejemplo ahora se hablan de 600 mil emails en los que podría haber distinto nivel de evidencia de comisión de delitos, de puesta en riesgo de la seguridad nacional, etcétera el drama no parece terminar sino más bien al contrario.

Mientras tanto Donald Trump sigue de campaña. Ayer con dos rallies llenos de energía en Michigan y hoy en Pennsylvania. Mañana bajará de nuevo a la Florida en donde ya hay encuestas que lo dan hasta 5 puntos arriba.

Lo peor que se vio hoy en la encuesta de ABC/Washington Post es la proporción de votantes que ahora admite, confiesa o afirma, lo que a ustedes más les guste que este martes próximo, sí exactamente en una semana votará por Trump. La diferencia para el magnate de Nueva York es de +11 puntos. Además Trump, según la misma encuesta ya lidera en casi todos los Estados claves y debería poder empezar a pensarse de acuerdo a varias encuestas que Trump podría ganar Michigan, Pennsylvania y hasta New Hampshire. Están ya casi fuera de discusión Colorado, Nevada, North Carolina y Michigan. Algunos sondeos muestran también que el republicano se acerca peligrosamente en estados inesperados como Virginia.

La caída de la campaña de Clinton parece interminable por estas horas. No se ve un antídoto que lo pueda remediar. Ayer en un claro manotazo de ahogado, Hillary tweeto que le gustaría tener a Michelle Obama en su futuro gabinete. Alguien debería decirle que en estos momentos se está quedando sin gabinete y que después del inesperado rechazo de Joe Biden para ser el próximo Secretario de Estado mejor no seguir convocando figuras que puedan exponerla a su negativa y herir aún más su campaña.

La empresa que hoy parece imposible para Hillary Clinton tiene pocas alternativas, sobre todo por la cercanía en el tiempo, para poder reestructurarse y salir adelante. Pero si algo nos probó esta campaña es que todo puede pasar y que en horas, en un anuncio puede producirse un cambio inesperado y dramático sobre lo que veníamos especulando.

Hoy el camino parece oscuro y cerrado para la candidata consagrada en julio último en Philadelphia.

La combinación de una firme creencia de su nivel de corrupción más los problemas sociales y económicos que atraviesa Estados Unidos se volvieron un cóctel explosivo en su contra del que hoy por hoy parece imposible salir airoso para la ex Secretaria de Estado.

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