El Otro País
Opinión

Golpismo fanático a la vista

Un grupo de argentinos convocó a través de las redes sociales a una marcha en Plaza de Mayo para exigir la renuncia del Presidente. Bajo esta consigna, y acatando al llamado, cientos de ciudadanos se concentraron frente a Casa Rosada, donde expresaron con carteles y banderas su exigencia de que el presidente Mauricio Macri dimita inmediatamente.

Ahora bien, ¿cuál es la gravísima y comprobada causal de renuncia que invocan estos extremistas morales de la democracia? El hecho de que el presidente figure como director de una sociedad offshore radicada en Bahamas. La misma pertenece a su padre, Franco Macri, y éste la había declarado ante la DGI argentina, así también dijo que había puesto como director ocasional al actual presidente de los argentinos.

Sin que se haya investigado nada. Sin que se haya comprobado que Mauricio Macri cometió ilícito alguno; sin que se haya establecido que mediante esa sociedad lavó dinero, fugó capitales o lo que sea que represente delito alguno, e incluso cuando el presidente presentó ante la justicia civil una declaración de certeza (“La acción declarativa de certeza es aquella que tiene por finalidad eliminar un estado real de falta de certeza o de inseguridad que amenace la condición jurídica del actor y justifique la necesidad de una inmediata aclaración, ya que este estado de incertidumbre con relación a la existencia o no del derecho en cabeza del actor, le provoca un perjuicio o lesión actual que justifica el pronunciamiento del órgano judicial sobre la cuestión por él planteada”), aun así este grupo se manifestó por la renuncia del primer mandatario.

¿Es necesario insistir o ahondar en lo endeble del argumento y lo prematuro del caso como para juzgar culpabilidad o inocencia? No.

Los que movilizaron esta manifestación, bastante escuálida por cierto, fueron algunas agrupaciones tales como Resistiendo con aguante, el movimiento MILES, del piquetero Luis D´Elía, y Nuevo Encuentro, el partido fundado por Martín Sabatella, a quienes no mueve el anhelo de nuestros próceres de una nación grande, justa y soberana, libre de tiranos y malhechores en el gobierno, sino tan solo los motiva el iluso y utópico sueño de que el kirchnerismo vuelva al poder para gozar nuevamente de los millonarios privilegios que la adhesión a ese espacio les reportó durante años, y que les permitió vivir magníficamente del estado con solo aplaudir a la presidenta de vez en cuando. Pero para ello, previamente deben hacer caer al presidente Mauricio Macri.

Todo es una cuestión de política e intereses, no de moral republicana. No les interesa la salud de la democracia o la probidad del gobierno. Tan solo les importa desestabilizar lo antes posible al gobierno de cambiemos, porque la “llama” revolucionaria” se está extinguiendo rápidamente, los militantes de antaño se están desencantando y buscando nuevos rumbos y, la razón que más los urge, el dinero para seguir resistiendo se les esfuma y deben intentar rehacerse de las abultadas “cajas” estatales que manejaban sin control ni transparencia para beneficio propio. Esas mismas “cajas” cuyo manejo los argentinos les quitaron en las urnas hace unos meses.

Qué aventurado y prejuzgador es usted, Losada, dirán algunos. Pero el tema no es lo que yo crea, sino lo que ellos me demuestran. En Brasil, millones de ciudadanos salieron a las calles a pedir la renuncia de la presidenta Dilma Roussef luego de que se comprobara que impresionantes casos de corrupción tocaban a su partido, a ella misma, y al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y por los cuales ya hay ex ministros y poderosísimos empresarios amigos del poder tras las rejas y condenados. Bueno, esos millones de brasileños que salieron a las calles eran, para los mismos que salieron en Argentina a pedir lo mismo que pedían los brasileños, golpistas alentados por los medios de comunicación de mayor llegada, por la derecha, por los EE.UU, por grupos económicos y no sé quiénes más. ¿Cómo es la lógica de esta gente?, ¿los ciudadanos brasileños son golpistas rentados y dirigidos por oscuros sectores, mientras que ellos son patriotas desinteresados que vienen a poner el pecho para liberarnos de un presidente corrupto?. Ni hablar de los millones de “golpistas” venezolanos vivos, y los miles de ellos que hoy descansan en paz por obra del gobierno de Nicolás Maduro.

Vamos muchachos. Ni siquiera tuvieron la astucia de centrar sus cantos, consignas y banderas en la supuesta motivación que los llevaba a reunirse: condenar y denunciar los supuestos delitos de Mauricio Macri. Sino que desde el principio se dejaron llevar por su verdadera y trastornada ambición: Vuelve Cristina.

Los argentinos reconquistamos la democracia y pudimos ir eligiendo a nuestros gobernantes y representantes que, aun con todo el poder y los fueros, están sujetos a ciertos mecanismos legales que los obligan a rendir cuentas y los hacen pasibles de remoción en caso de que se hallara causal para ello.

El presidente Macri no está exceptuado de someterse a esos mecanismos y acatar sus conclusiones y dictámenes, por lo que deberemos esperar los resultados de las investigaciones y las decisiones que de ella deriven. Lo otro, eso de tomar atajos inescrupulosos y antidemocráticos para hacer caer a un presidente, ya no va más hace rato.

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