El Otro País
Opinión

A los que siguen con el almanaque vencido

Estuve siguiendo la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a nuestro país. Debo decir que hubo momentos en que sentí verdadera vergüenza ajena por las acciones y declaraciones algunos argentinos. Esos argentinos que parecen habitar un agujero negro del espacio, donde la historia, el pensamiento, la política y el tiempo se han detenido en lo peor.

Obama no es bienvenido a la Argentina porque Estados Unidos apoyó y propició el sanguinario, asesino y aniquilador golpe de estado de 1976 que ocurrió en nuestro país dicen. Pero no tienen en cuenta, quienes patalean por esta visita, que la historia siguió, que el tiempo pasó, las circunstancias cambiaron y los líderes son otros.

Pienso, más bien estoy seguro, que todos esos que insultan, cuestionan, agreden y se oponen a estas visitas de relación bilateral entre naciones, en realidad lo hacen por un severo complejo de inferioridad. Se sienten ciudadanos de un pobre país endeble, aprovechable, violable, periférico, marginal y manipulable, al que llega un mandatario de cualquier otro país a imponerle todo incondicionalmente. Que sienten que esos poderosos representantes llegan a nuestro país como quien llega a un supermercado de ofertas y elige discrecionalmente lo que se va a llevar, decide cuánto pagará, y cuándo lo hará. Sienten que no somos un país en condiciones de tratar de igual a igual, de favorecer a los otros y a la vez favorecernos a nosotros, de negociar y comerciar con igualdad de condiciones y beneficios, de decir con firmeza hasta dónde llegarán las pretensiones de los otros y cuáles serán nuestras exigencias.

Se sienten tan chiquititos como seres humanos y ciudadanos, que la única concepción posible de relación, trato o intercambio entre países que les cabe es: Ellos ganan, nosotros perdemos; se llevan todo, y nos mandan lo que sobra; ellos imponen, nosotros aceptamos.

Esta gente nos da una idea de cuál es la estima en que se tienen y tienen a la Argentina, cuando aprueban a los países con los que sienten que somos pares, iguales, en condiciones parejas de tratar: Angola, Irán, Venezuela, Cuba, Vietnam.

0012826277

Patria sí, colonia no”, decían algunos “rezagados” setentistas que usan iPhone, Mac’s, iPad, Play Station, LCD, smart tv, Facebook, Twitter, jeans Levis, zapatillas Nike, beben Coca Cola o Pepsi, no se pierden una película de Hollywood, escuchan música yanqui, dan aprobación a todo diciendo okey, y hasta muchos de esos veranean, tienen propiedades, ahorros en dólares, estudiaron o se especializaron y mandan a sus hijos a estudiar o a “adquirir” mundo en los Estados Unidos. Hello, señores rebeldes patrióticos nacionalistas!, si EE.UU es una potencia, un imperio poderoso y voraz, es porque nosotros lo hicimos posible y lo alimentamos a cada minuto. Y ni siquiera necesitaron invadirnos o colonizarnos. Solitos y por propia voluntad construimos y afianzamos su imperio cada día de nuestras vidas. Y encima nos sentimos “cool” e “in” al ponerles el hombro y el bolsillo para que cada día sean más poderosos.

Lo más patético de esto, es que quienes movilizan y fogonean el repudio a los EE.UU y a su presidente son asiduos del “imperio del mal”. Aman sus playas, sus rascacielos, sus restaurantes, sus teatros, sus cines, sus shoppings y sobre todo su moneda. Ni siquiera necesitan los yanquis venir a “rescatar” sus dólares, estos patriotas locales se los llevan gustosos y los gastan allá, en productos, hoteles, ropa, comida, perfumes, accesorios y tecnología norteamericana. Y después, renovados y descansados, vuelven a la Argentina a peroratearnos con chamuyos tales como:”Mejor Argentina”, “Compre argentino”, “Conozca su país”, “Demos valor a nuestros productos”. Unos genios.

brancatelli-playa

Deben estas gentes tener mucho cuidado y estar alertas, porque la idiotez suele cobrarse un precio muy caro. No vaya a ser que uno de estos días los manden a reconstruir el muro de Berlín y vayan laboriosos y obedientes a cumplir con el mandato de sus dirigentes y líderes que, por supuesto y como es costumbre, estarán dando las directivas e instrucciones desde el lado occidental, el más rico, cómodo, caro y moderno.

Related posts

Mil veces maldita

Ernesto Losada

Lucía, la piba de 16

Francisco Galíndez

El fastuoso y rentable mundo de la política

El Otro País

Es todo una cuestión de fe

Francisco Galíndez

Del manual de resistencia K al timbreo PRO sin escalas

Francisco Galíndez

Maravillosos traidores que depura la democracia

Ernesto Losada

Deja un Comentario