Urtubey no es macrista, ni kirchnerista, ni massista, es peronista

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Rumores de pasillo y los corrillos políticos habituales hablan de cierto enojo y decepción del presidente Mauricio Macri hacia el gobernador de la provincia de Salta Juan Manuel Urtubey. El motivo no sería otro que el no haber podido evitar que se votara favorablemente la ley antidespidos en el senado, disgusto por el cual Macri estaría responsabilizando a Urtubey casi de manera exclusiva, por no haber sabido convencer y guiar a algunos senadores para que opusieran resistencia a este proyecto que el presidente considera perjudicial para la marcha de su gestión y una seria traba a medidas futuras pensadas por el gobierno nacional.

Ahora bien. El gobernador salteño fue un duro crítico y opositor de ciertas políticas impulsadas por la expresidenta Cristina Fernández, aun siendo parte de su espacio. Jamás midió costos ni consecuencias a la hora de manifestar su desacuerdo con medidas que consideraba inapropiadas, inequitativas o contrarias a los intereses de su provincia. Siempre dejó más que claro que los apoyos o negativas a iniciativas y proyectos del gobierno nacional (anterior y actual) dependerían de los beneficios o desventajas que éstos reportaran a su provincia y a los salteños. Que sus adhesiones nunca estarían marcadas por la presión partidaria o la afinidad ideológica sino por lo benéfico que pudiera reportar para Salta y sus habitantes.

Si la negativa de los senadores, sobre los que Urtubey supuestamente guarda ascendiente, a votar en contra de la ley antidespidos favoreció a alguien, fue un beneficio colateral y no planeado por el salteño. Si fortaleció a Sergio Massa o a quien fuere que se sienta ganador con la media sanción de esta ley, es algo que poco parece importar al gobernador Urtubey.

Esta irritación de Macri para con Urtubey tendría su razón en el rumor de que el gobernador salteño no cumplió con su cometido de frenar la ley antidespidos, y eso me hace preguntar: ¿Quién dijo alguna vez que ese era el objetivo o la misión de Urtubey? No se sometió al verticalismo autoritario y vengativo de la ex presidenta Cristina Fernández, entonces ¿qué esperaban algunos, que Urtubey “operara” senadores ciegamente por simpatía con el presidente Macri, y facilitara la caída de una ley que viene a proteger a los trabajadores, las economías regionales y a las Pymes? El gobernador rechazó la propuesta de la ley y consideró que en la práctica sus efectos pueden ser contraproducentes.

Será por eso que desde el Gobierno nacional pensaron que la buena predisposición del salteño para colaborar con el gobierno de Cambiemos representaba un compromiso de acompañar y apoyar todo lo que Macri y su gabinete propusieran, aun cuando lo que proponen llevar a cabo vaya en franco detrimento de los intereses, la seguridad, el trabajo y el bienestar de aquellos a quienes Urtubey representa.

Si Macri y su equipo entendieron que la oposición constructiva que les ofrecía Juan Manuel Urtubey se traducía en sumisión política y obediencia legislativa irracional, se equivocaron de persona. Lo que realmente estaría necesitando el Gobierno nacional sería un socio minoritario obediente y diligente para los mandados políticos. Algo que no encontrarán en Urtubey.

Y si hoy en día algunos “líderes” se dicen triunfadores o gananciosos porque su postura prevaleció en el senado, o creen haber torcido el brazo al mismísimo gobernó nacional, nos sirve a los argentinos para identificar a los que valoran mezquinos botines políticos y magras ventajas para sus sectores, antes que la defensa del trabajo y la patria.

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