Una oposición sin ideas no presenta batalla para el Frente Cívico

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Ante la inminente llegada de las elecciones para gobernador en el 2017, la oposición política se encuentra vaciada de ideas, de proyectos y preocupada por la candidatura de Gerardo Zamora. Pese a no haber sido a candidato a gobernador en el 2013, el actual Senador nacional sigue al frente de las encuestas.

Desde que el Frente Cívico por Santiago llegó al poder en Santiago del Estero en el 2005, se consolidó como una fuerza política electoral con una sólida estructura. Los dos comicios con los cuales Gerardo Zamora accedió a sus períodos como gobernador estuvieron marcados por hechos trascendentales. En el primero, fue el triunfo sobre el peronismo que durante más de 40 años había ejercido supremacía política absoluta en la provincia, bajo la férrea conducción del Carlos Arturo Juárez y su esposa Mercedes “Nina” Aragonés de Juárez. Y el segundo, cuando fue ratificado en la gobernación con más del 85 % de los votos de los santiagueños.

Impedido constitucionalmente para postularse a un tercer mandato consecutivo, el Frente Cívico por Santiago acuerda candidatear para las elecciones del año 2013 a su señora, Claudia Ledesma Abdala de Zamora, quien se impone en esas elecciones con un 64,67% de los votos, y actualmente ejerce la primera magistratura de Santiago del Estero.

Si bien los primeros años de gobierno de Zamora transcurrieron relativamente calmos debido a que una porción del justicialismo local y otros sectores políticos no afines lo consideraban un fenómeno pasajero que se iría debilitando con el tiempo, y confiaban en que “el pueblo peronista santiagueño” volvería a colocar a un compañero en el poder, fueron años en que no faltaron los boicots y operaciones de entorpecimiento del gobierno en la búsqueda de reacciones populares negativas.

El progresivo y constante acoplamiento de diversas fuerzas políticas al Frente Cívico, con el consecuente apoyo de sus referentes a la figura de Gerardo Zamora, produjo casi un vacío de oposición en Santiago.

Los sucesivos triunfos electorales del Frente Cívico desde el momento de su aparición consagraron a Gerardo Zamora como un líder ejecutivo y aglutinador de distintas líneas de pensamiento y acción política que actuaban en la provincia, llegando a cobijar bajo su órbita a la gran mayoría de movimientos y partidos políticos provinciales.

La cercanía de Gerardo Zamora primero con Néstor Kirchner y luego con Cristina Fernández, le permitió conseguir para su provincia importantes obras de gran envergadura, que no todas eran prioritarias ni urgentemente necesarias. Hubo programas de capacitación, planes sociales y de empleo y demás beneficios que aliviaron en gran manera la situación social, laboral, educativa y hasta edilicia de una provincia estancada y convertida en exportadora de changarines, peones y mucamas tras décadas de gobiernos peronistas conservadores y asfixiantes.

El proyecto zamorista dejó en soledad a ciertos dirigentes opositores que, ante la cada más quimérica ambición de derrotar al Frente Cívico, y a Zamora concretamente, mediante las urnas, optó por el camino del desgaste. La instalación del estado de sospecha mediante el recurso de la denuncia y el rumor constantes ya sea mediante las redes sociales o las pantallas y micrófonos de cualquier medio que se preste a divulgar sus interesados potenciales: “tendría cuentas en..”, “habría desviado dinero”, “sería dueño de…”, “su fortuna rondaría los..”.

La oposición nunca supo cómo rearmarse. La crisis que están atravesando los partidos políticos contrarios a Zamora y ante la inminente llegada de nuevas elecciones hizo que esos “dirigentes sin dirigidos” salieran corriendo a Buenos Aires para intentar plegarse a la supuesta ola ganadora de Cambiemos.

Por ahora, esa oposición vaciada solo se respalda en la lógica “Si apoyó al kirchnerismo es corrupto”, y aprovechando la “volada” en que fueron detenidos varios ex funcionarios del anterior gobierno nacional por hechos de corrupción, presentaron denuncias en estrados judiciales nacionales en contra de Gerardo Zamora y algunos de sus funcionarios, en las que pretendieron presentar como un delito el hecho de haber aceptado que se hicieran en Santiago del Estero obras diversas dispuestas, financiadas y monitoreada su ejecución desde la Nación.

La impotencia electoral de estos dirigentes estériles, que su única plataforma electoral es hundir a Gerardo Zamora, sin presentar una alternativa o un modelo de conducción distinto al del Frente Cívico. Una estrategia política ingenua y que difícilmente pueda captar la atención del elector.

Paradójicamente, daría la impresión de que algunos sectores de la política vernácula santiagueña estarían aplicando mismas prácticas de hostigamiento, agitación y desestabilización a que está siendo sometido el gobierno de Cambiemos por algunos focos minoritarios del kirchnerismo a nivel nacional. Entonces, ¿lo repudiamos si se lo hacen al presidente, pero lo legitimamos si se lo hacen a Claudia de Zamora?.

Quizás, aquella “recomendación” que hizo la ex presidenta Cristina Fernández cuando dijo: “Si no les gusta lo que hace este gobierno, armen un partido y ganen las elecciones”, deberían ponerla en práctica, tal vez así puedan dejar esa vagancia intelectual y lograr captar al electorado a nivel provincial.

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Escribo para @elotropais_ y otros medios. Me preocupa el país por eso aporto ideas con mis notas. Soy un ciudadano del mundo que decidió vivir en Argentina

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