Una cámara de seguridad muestra momentos previos al femicidio de Andrea Neri

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El sistema carcelario en Salta está en jaque con el femicidio de Andrea Neri. Un video y un nuevo testigo aportaron datos fundamentales que servirían para mostrar la desidia de los guardiacárceles. Días atrás, Juan Neri, padre de la joven asesinada en el penal de Villa Las Rosas, tuvo que ver el video donde su hija, Andrea Neri, es llevada por la fuerza por Gabriel “Chirete” Herrera, minutos previos al brutal femicidio. El abogado Santiago Pedroza, que actúa como querellante en la causa, contó que en dicho video se observa cómo la lleva con la boca tapada hacia el baño. “Luego vuelve prácticamente a la vista de los guardias. Una situación de desprevención total, un nivel de negligencia demasiado grande”, apuntó el letrado.

El crimen de Andrea Neri, de 20 años, en el interior de la celda ubicada en el pabellón “E” fue el primer femicidio de 2017. A causa del aberrante hecho son cuatro los agentes penitenciarios imputados, dos de ellos privados de su libertad. El abogado querellante de la familia Neri sostuvo que están “esperando tener los elementos de prueba necesarios para solicitar nuevas imputaciones”. Al menos dos guardias más estarían seriamente comprometidos; hay que tener en cuenta, según fuentes investigativas, que Chirete Herrera tuvo más de una hora para hacer lo que quisiera con su novia.

Otra de las pruebas contundentes indican que Andrea Neri, quien esa mañana había llevado a su beba de dos meses al penal donde mantuvo una visita íntima con el asesino, en uno de sus desesperados gritos por salvarse pidió auxilio, vociferaciones desgarradoras que habrían llegado a oídos de gente que estaba en el lugar también por motivos de visita. En ese sentido, la calificación de “abandono de persona calificado” refiere justamente a la posibilidad que tuvieron de salvar la vida de la mujer y no lo hicieron.

La negligencia expuesta en un crimen tan despiadado como el de Andrea Neri llega a niveles cada vez más altos. Los guardias y directivos del penal sabían de los antecedentes de Herrera, quien 11 años antes había matado a su esposa, Verónica Castro, en la cárcel de Metán. Pese a todo eso, lo dejaron perpetrar un nuevo femicidio.

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