El ex intendente K que le hacía cobrar un sueldo a los muertos

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El ex intendente de la ciudad jujeña de Libertador general San Martín, Jorge Ale, continúa supurando nuevos delitos y estafas cometidos durante su administración, superando en infamia y depravación, estos últimos, a los hechos de corrupción que ya le fueran comprobados y establecidos los montos defraudados.

Como se recordará, el Tribunal de Cuentas de la provincia de Jujuy, mediante la resolución número 431-S/, dictaminó que el ex intendente Ale deberá reintegrar algo más de 35 millones de pesos dispuestos para obras de infraestructura urbana (mejoramiento de espacios públicos, cordón cuneta, asfaltados, etc) en la ciudad de Libertador General San Martín, y que se esfumaron de las arcas del municipio dejando sin obras ni fondos a los vecinos de esa ciudad. Debían proceder a depositar la plata en el plazo de 15 días, pero nunca se presentaron

Y si Ale tuvo la audacia delictiva para robarse más de 35 millones de pesos en un municipio pequeño, donde ese monto de dinero sería claramente notable por lo exiguo de su presupuesto, ¿por qué no ir por más?, ¿por qué no profundizar el modelo Ale?.

No hubo que investigar demasiado, ni arquear minuciosamente las cuentas comunales, ni rastrear exhaustivamente el destino del dinero de los habitantes de Libertador encomendado a Ale para su administración. La codicia desmesurada, sumada a ese generalizado auto convencimiento de superioridad e inmunidad que caracteriza a la mayoría de los políticos argentinos obnubiló aun más la ya de por sí torpe mente delictiva del ex intendente, y sus robos comenzaron a ser crueles bloopers de corrupción.

Así, durante seis años, recibió fondos públicos para pago de empleados comunales que él mismo “designó”, con la particularidad de que la planta de personal estaba compuesta de los hombres y mujeres más aptas… para el choreo!!!. Y claro, ¿qué personas más aptas para ser robadas o despojadas puede haber que los difuntos, los que no saben que son empleados, y los menores de edad?, porque eso fue lo que hizo Jorge Ale durante al menos seis años: quedarse con los sueldos de cientos de “empleados” fallecidos, menores de edad, y de personas que desconocían que figuraban como personal municipal. Todos ellos incluidos en la nómina por el mismo Ale, y con ese predeterminado fin delictivo.

Esta maniobra le reportaba al ex jefe comunal una cifra superior a los 570 mil pesos mensuales, estimándose que en los años en que fue llevada a cabo le rindió a Jorge Ale una “ganancia” de aproximadamente 41 millones de pesos, aunque la investigación continúa abierta y ese monto podría ser mucho mayor.

Como corolario de sus “fructíferas” gestiones de gobierno, Ale también está acusado de haber sustraído 32 millones de pesos que el anterior Gobierno nacional girara al municipio con la finalidad de que se construyeran, por intermedio de La Tupac Amaru de Milagro Sala, 100 viviendas. Y, como quien matizar las características de su personalidad ladrona, cínica, desalmada y mentirosa, le agregó la cobardía y traición al culpar a La Tupac de su último gran robo, el de los 32 millones, siendo que ese dinero jamás ni siquiera pasó por las manos de la organización de Milagro Sala.

Todos esos que hablan de pobreza cultural, desnutrición por negligencia familiar, ignorancia ancestral, analfabetismo tradicional, vagancia de vida, y tantas otras burradas técnicas pergeñadas para intentar justificar tanto desastre humano, tanto atraso y tanta miseria, deberían hacer la suma de lo robado por Ale, multiplicarlo por X cantidad de intendentes, gobernadores, comisionados y políticos en general, volver a multiplicarlo por X cantidad de años de mandato, y allí van a encontrar la real explicación a todo lo ruin que la mayoría de los argentinos padecimos, padecemos y padeceremos.

Llámenlos barones del conurbano, señores feudales del interior, gobernantes “patrones de estancia”, matrimonios gobernantes, familias tradicionales de la política, o con el eufemismo que prefieran o se les ocurra. Yo prefiero llamarlos y tratarlos como lo que son: delincuentes.

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