Otro femicidio sacude a la provincia de Salta

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Otro femicidio volvió a sacudir a la sociedad salteña. En lo que va del año, seis mujeres murieron asesinadas, una cada 9 días. Este mediodía perdió la vida Inés Serrano (54) quien el viernes pasado fuera agredida con un martillo por su hermano de 58 años. Según informaron desde el hospital San Bernardo la mujer murió a causa de hipertensión endocraneana grave causado por los fuertes golpes en la cabeza con el martillo.

Los niveles de violencia contra las mujeres que se registran en Salta ya llegaron a una altura inaceptable. Las autoridades poco pueden hacer para detener este flagelo y la emergencia social en materia de violencia de género poco sirvió. Quizás, es momento que el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se plantee realizar una reestructuración en su gabinete. Esta situación tiene que encontrar una salida y tiene que ser urgente.

El femicida actualmente se encuentra alojado en la Alcaidía, y aún se desconocen los motivos por los que decidió atacar a su hermana. El homicidio ocurrió en una pequeña localidad salteña -San Luis-, ubicada a unos 15 km del centro de la ciudad de Salta. Inés Angélica y su hermano Roberto, habían comprado juntos un terreno ya hace tiempo en villa Rebeca. Por lo poco que se sabe del caso, la mujer había construido su casa en la parte de adelante del terreno y allí vivía con su pareja, con quien no tenían hijos. Por otro lado, su hermano vivís solo y su su vivienda quedaba en la parte posterior del lote.

El viernes, alrededor de las 14, Adrián Rivero, concubino de Inés Angélica, regresó a su casa luego de realizar trámites en el centro de la ciudad. El hombre entró en la casa y la llamó. No obtuvo respuesta inmediata, como sucedía habitualmente. Inés tenía una habitación que utilizaba como taller donde tenía una máquina de coser y otros objetos. Era su espacio personal.

Pero a su pareja le llamó la atención tanto silencio. Sin indagar mucho fue directamente al cuarto que ella utilizaba como taller y allí la encontró tirada en el piso. Un charco de sangre rodeaba su cabeza. Los golpes en la cabeza también eran evidentes. Al acercarse vio que tenía leves signos de vida, aunque permanecía inconsciente.

Aún en shock por la escena en la que estaba logró llamar a la Policía de inmediato. La llegada de una patrulla del 911 fue el primer paso de la intervención policial y de la Fiscalía Penal de Graves Atentados a cargo de Ramiro Ramos Osorio.

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