¡Divorciados!

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FRONT

por Martín Rodríguez @mmrodgal

Entrevista a la Lic. Ana Laura Guanca

Toda separación es difícil, en la mayoría de los casos no resulta sencillo tomar la decisión de poner fin a su relación. Antes de terminar se toman un tiempo para intentar solucionar los problemas existentes pero al ver que no se pueden resolver deciden distanciarse. Algunos casos son más traumáticos que otros, pero cuando hay hijos de por medio la situación se complica aún más.

Tener los padres separados hace 20 o 30 años era algo raro y escandaloso. Un chico que tenía los padres divorciados era visto como un bicho raro y hasta en muchos casos sus amigos le tenían pena. En el 2013 la situación ha cambiado y bastante. En Argentina uno de cada tres matrimonios se termina divorciando, sin contar las parejas que no están casados que tienen hijos y también dan por acabado su vínculo. La separación se ha vuelto “algo normal” pero sin embargo sigue teniendo consecuencias traumáticas para los niños.

 

LOS NIÑOS NO SON LOS CULPABLES DEL DIVORCIO

En casos de ruptura lo más importante es que los niños sepan que aunque sus padres se hayan separado no significa que se han divorciado de ellos. Algunos piensan que si sus padres se separan también querrán separarse de ellos.

Según la psicóloga de niños Ana Laura Guanca, a quien entrevistamos, en los niños se activa el sentimiento de abandono y piensan en que tal vez los padres puedan abandonarlo como consecuencia de sentirse responsables de lo sucedido.

Lic. me podría explicar ¿por qué en los niños se activa el sentimiento de abandono y piensan en que tal vez los padres puedan dejarlo?

Como consecuencia de sentirse responsables  de lo sucedido, están viviendo una perdida muy grande,  sus padres ya no están juntos, idea que para él era impensable y sucedió, entonces le puede pasar a él también, tienen temor que si algunos de sus padres se enoja con él, puede abandonarlo.

¿Los chicos se sientes culpables de la separación de sus padres?

Si, es uno de los primeros sentimientos que se despiertan en los niños al enterarse de la noticia, inmediatamente piensan que sus padres discutieron por  su culpa, quizás porque él se porto mal,  no hizo la tarea,  se peleó con el hermano etc., y que eso fue el resultado de la separación.

En niños más pequeños, cuando están atravesando lo que se conoce como el Complejo de Edipo, también sucede que se sienten culpables, pero por haber deseado que el padre o la madre no estén, para ocupar el, ese lugar.

¿Cómo funciona la culpa en los menores?

Cada niño es un mundo único, las reacciones son diversas, pueden evidenciar su dolor, pedir disculpas y decir que se portara bien para que los padres no se separaren, como también inhibirse y no manifestar con palabras lo que siente, haciendo síntomas en la escuela, dejando de aprender, no queriendo ir, etc.

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LA SEPARACIÓN…

Sin lugar a dudas una de las razones por la cual los padres retrasan la separación e intentan hacer todo lo posible por recomponer la pareja son los niños. Indudablemente son los mayores perjudicados en un divorcio, es un escenario doloroso y difícil de asumir tanto para padres como para los hijos.

Nunca me paso pero me imagino que pasar por un divorcio para un niño nunca es fácil. ¿Qué es lo que pueden hacer los padres para hacer ese proceso un poco más tolerable?

La separación de los padres es una perdida muy dolorosa, los hijos deben hacer el duelo de esa perdida, no pierde a sus padres, pero si pierde la imagen de sus padres juntos y como todo duelo, este proceso lleva su tiempo. No es algo que se le pueda evitar, por más doloroso que sea, deben transitar ese camino.

Los padres deben acompañar este proceso, los niños se sienten frágiles, están vulnerables, es importante que los padres estén presentes como padres, evitar hacerlos partes de las discusiones y decisiones que son exclusivamente de adultos. Como también es importante no mentirles, crenado falsas expectativas, de posibles reconciliaciones, o que uno de los padres está de viaje por un tiempo largo. Los niños perciben y sienten todo lo que sucede  a su alrededor, por lo cual no se les debe mentir ni ocultar la separación.

Siempre tenemos la idea de que a los niños no hay que contarles lo que está pasando porque no entienden o no comprenden lo que está sucediendo y así les estaríamos evitando un sufrimiento. Pero ante esto el niño y de acuerdo a su fantasía, a los comentarios que escucha o a las circunstancias que viven, decide crear sus propias explicaciones respecto al tema. Esto presenta un riesgo ya que puede llegar a conclusiones erradas por culpa de una realidad distorsionada y que a corto o largo plazo lo afecte a sí mismo como a su relación con los otros.

Ellos necesitan una respuesta verdadera y apropiada a su desarrollo, inquietudes y preguntas, por lo que hay que hablarles con palabras sencillas.

¿Cómo se le dice a un hijo/a que los padres se van a separar?

No existe una receta ni un manual de instrucciones, es una noticia difícil de dar y sobre todo para los niños, de recibir, por lo cual es fundamental que no ocultárselos y explicarles que ellos no son los responsables.

AYUDA TERAPÉUTICA

Cuando los padres se separan el niño siente que su mundo se derrumba. Es normal que experimente una gran cantidad de sentimientos encontrados, como enojo, miedo y tristeza. Las emociones que por las que pasan son tan intensas que en muchos casos les cuesta concentrarse en otras actividades.

Cuando están muy doloridos, enfurecidos, inquietos o ansiosos, es probable que no se concentren en sus tareas. Si esto ocurre, es primordial buscar ayuda profesional.

La asistencia terapéutica puede ser muy beneficiosa para ellos. Es posible que se sientan mucho mejor después de conversar con un terapeuta. Ellos son los que están capacitados para conversar sobre sus problemas y para ayudarlos cuando experimentan cambios y tristezas demasiados intensos.

¿Cuándo un niño hace terapia, requiere la participación de los padres?

Es fundamental  la participación de los padres en la terapia, lo que no implica solo el cumplimiento de horarios y honorarios, dejando al niño en el consultorio y luego buscándolo; sino el poder implicarse en aquello que le sucede a su hijo.

Y DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN…

Cuando los padres se separan, por lo general uno de ellos se va de la casa. Al ser modificada la estructura familiar el niño ahora va a tener que vivir la mayor parte del tiempo con uno de los padres y visitar al otro. El niño pasa tener dos casas, dos cuartos, dos camas, etc. Su vida se va a dividir, ahora tendrá que pasar los días de semana con uno y los fin de semana con el otro.

Para que esta situación no sea tan traumática es necesario que ambos padres mantengan fuertes vínculos con los niños. Aunque el resentimiento y el rencor entre la ex pareja sea muy grande esto es fundamental para el bienestar del chico.

Los padres dejan de ser compañeros, pero nunca dejan de ser padres. En esas parejas lo que siempre tiene que prevalecer es el amor a sus hijos/as por sobre los resentimientos personales. Ambos continúan preocupados por el niño y tienen que tener una actitud cordial, de cooperación y no de competencia.

¿Qué pasa con los roles de los padres? ¿Hay que reorganizarlos?

Los roles de padres no se reorganizan, lo que se modifica es la dinámica familiar, cambian desde los horarios hasta los lugares en la mesa, etc., lo que implica  adaptaciones de todos los miembros de la familia.

¿Qué pasa cuando alguno de los padres decide volver a formar otra familia? 

Antes de volver a formar una familia, los padres vuelven a formar una pareja, lo que al principio a los niños cuesta aceptar, deben ver a su mamá y/o papá con otras personas y su fantasía de que los padres podrían volver a estar juntos, se desarma, con la aparición de un tercero. Y cuando se decide volver a formar otra familia, puede suceder o no que los niños sientan que esta persona viene a ocupar el lugar de su madre o padre, por lo cual es fundamental que se les explique que esto no es así, que sus padres nunca dejaran de serlo.

En un divorcio todo el núcleo familiar se ve afectado. Mientras algunos padres pueden sentirse dolidos o desconsolados por la separación, otros se pueden sentir contentos porque saben que es la mejor decisión.  Pero los chicos indudablemente están asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños sino es por la ayuda de los padres. Son ellos los encargados de contarles que es lo que está pasando, cómo los va a afectar a ellos esta disposición y cuál será su destino.

Las investigaciones realizadas comprueban que el niño/a sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos, que cuando deciden vivir separados. Los niños después de todo quieren que sus padres sean felices y en definitiva continuarán necesitando de su amor, cariño, protección, atención, apoyo y entendimiento como siempre.

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