Deslices, desprolijidades, errores, casos aislados

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GU6013. Ciudad de Guatemala (GUATEMALA), 25/04/2015.- Estudiantes universitarios se reunieron en la Universidad de San Carlos de Guatemala y marcharon hacia el centro de la ciudad para pedir la renuncia del presidente y vicepresidenta de Guatemala. Miles de guatemaltecos se concentraron hoy frente al Palacio Nacional de la Cultura en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala para pedir la renuncia del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, por el caso de corrupción y defraudación aduanera, que implicó a varios funcionarios de gobierno, incluyendo el secretario privado de la vicepresidenta Baldetti. La protesta se realizó hoy sábado 25 de abril de 2015. EFE/Esteban Biba

La clase política argentina se empeña en, a pesar de que hace años lo hace y no logra resultados, minimizar y naturalizar todo aquello que a los argentinos nos repugna y condenamos con epítetos cada vez más fuertes y claros.

No logramos comprender si el hecho de moverse en un ámbito tradicionalmente corrupto y transero los llevó finalmente a asumir esa concepción despreocupada, ligera, de los hechos de corrupción más asqueantes, de los ilícitos más gigantescos, de las más graves incompatibilidades, de las arbitrariedades más escandalosas, o si se adaptan a ese pensamiento solo a la hora de intentar justificar y zafar de situaciones judiciales, o de pretender relativizar la situación de algún compañero en serios aprietos.

Lo cierto es que un ex funcionario al que se le detectan mansiones valuadas en millones de dólares en los más caros lugares del país, para sus pares es solo una persona que seguro podrá explicar y aclarar todo.

Dirigentes millonarios, dueños de empresas que facturaron fortunas por “servicios” prestados a los mismos organismos que presidían, y cuyos fondos ellos mismos administraban decidiendo su destino y cantidad, para sus compañeros de política solo son personas que se vieron involucrados en desprolijidades, y que sabrán dar explicaciones que satisfagan a la justicia.

Sindicalistas empresarios más adinerados que los poderosos patrones de quienes se supone deben defender a los trabajadores para que se cumplan sus derechos laborales, gozan de la inmunidad de la extorsión, porque cada vez que alguna investigación o denuncia ronda sus negocios, intempestivamente convocan a paros, huelgas y movilizaciones “en defensa de los obreros”, “para exigir mejoras”, o simplemente para “sacar el pueblo a las calles”.

Políticos de “trayectoria”, que como saltimbanquis afortunados lograron calzar siempre en el congreso, el senado, algún ministerio, una asesoría y hasta gobernaciones e intendencias, logrando acumular “resto” económico como para darle muy buena vida a dos y tres generaciones familiares. Pero cuando se descubren ciertas conexiones que los vinculan con ilícitos, y se conocen detalles de sus negocios, rápidamente saltan sus colegas a decir que seguramente se trata de un error que no afecta en nada el honor y la carrera del compañero porque, al fin y al cabo, ¿en qué gobierno del mundo no hay existe la corrupción?.

Y así, la corporación política banaliza gravísimos casos de corrupción, a la vez que cierra un cerco protector e inmunizante alrededor del “torpe” que dejó pistas y huellas que permitieron se llegaran a conocer sus reales fuentes de ingresos, con lo que en muy pocos días la indignación general es deglutida por los problemas cotidianos, con lo que todo vuelve a la “normalidad”, y cada uno a sus rentables tejemanejes.

A esto no hemos llegado solo por años de políticos delincuentes, sino que es, además, el resultado de décadas de justicias oficialistas y pasividad ciudadana. De tolerar, por parte nuestra, una clase política que ha tomado al estado como un botín al que se accede mediante elecciones, y de allí en más todo lo que con él se haga vale porque lo consideran legitimado por el voto, y por una justicia cómplice que se guarda de investigar o condenar a fin de evitar que ojos “indiscretos” se posen sobre ella y sus oscuras intimidades, que también las tiene.

Entonces, tras tanto tiempo de malos ejemplos públicos, alevosos e impunes, no es sorprendente que tengamos millones de argentinos convencidos de que es un derecho el recibir una paga (plan, subsidio, etc) a cambio de ninguna prestación. Millones de jóvenes pugnando por hacerse un camino en la política como la manera más segura del éxito económico, y millones de empleados públicos preguntándose cada día si realmente vale la pena trabajar todos los días para apenas llegar a fin de mes, o si no será mejor arriesgarse a armar algún “kiosquito” en la repartición u organismo en que trabajan.

La corrupción, como las infecciones y las podredumbres, no se circunscriben a una determinada área, sino que con el tiempo se expanden y van tomando mayores zonas, tal como lo estamos comprobando los argentinos cada día, por lo que sino comenzamos a depurarnos, seguiremos siendo el país que produce alimentos para 400 millones pero en el que se mueren de hambre niños. Seguiremos teniendo las reservas de gas más grandes del mundo pero con la mayoría de la población usando garrafas. Seguiremos siendo el país con los más altos impuestos, pero con los peores servicios de salud, educación, transporte, etc, y una larga lista de vergonzosos récords.

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Escribo para @elotropais_ y otros medios. Me preocupa el país por eso aporto ideas con mis notas. Soy un ciudadano del mundo que decidió vivir en Argentina

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