Cristina Kirchner abandonada y en busca de fueros

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Ministerio de Cultura de la Nación

La soberbia con que se manejó estando en la cima, hoy le es devuelto con creces a la ex presidenta Cristina Fernández, por acción de todos los dirigentes a quienes ella no consideraba dignos de ser por recibidos o de ser escuchados aunque más no sea unos minutos, a pesar de haber sido parte del hoy agonizante Frente Para la Victoria y haber contribuido con votos y militancia para el pasado apogeo de Cristina.

Indiferentes y lejanos, la inmensa mayoría de los intendentes de peso, los gobernadores, los legisladores de voz cantante y los dirigentes influyentes la ignoran y arman un futuro político en el que Cristina no tiene cabida ni influjo.

Sitiada por causas judiciales que amenazan su libertad y su patrimonio, a minutos de ser definitivamente hundida por algún arrepentido, y bochornosamente prescindida tanto por el peronismo como por sus ex leales soldados de la causa nacional y popular, la ex presidenta comprendió que aquella ilusión con que dejó el gobierno, de un operativo clamor que la mantuviera en primeros planos y la devolviera al poder en algún momento, solo fue eso, una ilusión.

Habiendo tomado conciencia de que “la caballería” no llegaría en su auxilio, Cristina dejó “su lugar en el mundo” para comenzar a operar entre quienes creía vendrían a su encuentro en cuanto se decidiera a volver a la política militante. Muy pocos, casi ninguno, contestaron sus llamados. Y para mayor decepción, quienes acudieron a su convocatoria fueron los peor conceptuados, y los que buscan salvarse de la justicia con fueros, al igual que ella, yendo de cola en una eventual lista de candidatos para las legislativas de 2017.

Sus llegadas a Buenos Aires ya son casi de incógnito, y los únicos “pibes para la liberación” que le dan la bienvenida son Oscar Parrilli, Diana Conti, Martín Sabatella, Juliana Di Tullio, Héctor Recalde y no mucho más que eso.

Desesperada por sumar, ahora sí recibe, en el Instituto Patria, a antiguos tercera línea a los que despreciaba y ninguneaba en los gloriosos tiempos del 54%, de la arquitecta egipcia, del “armen un partido y ganen elecciones”, y les habla como pares y compañeros, les permite opinar y hasta criticar la estrategia llevada a cabo en la última elección presidencial. Toda una demócrata, pero por razones de fuerza mayor.

Ya en pronunciada cuesta abajo, busca vigencia mediática mediante frenéticos tuitteos que levantan polvareda durante algunos días, en los que critica la falta de una política anti inflacionaria, condena la inseguridad, denuncia la entrega de recursos a foráneos, y fustiga a la justicia que la investiga llamándolo sarcástica y acusadoramente el partido judicial. ¿Cómo es esto, ahora la inflación y la inseguridad existen?; ¿no fue ella la que autorizó una base china en la Patagonia y dio el visto bueno al desembarco de Chevrón en nuestro país?; ¿no fue ella la que ordenó fundar Justicia Legítima para disciplinar a jueces y fiscales “insolentes” que osaran investigarla a ella o a sus amigos y socios?.

En su melodramático peregrinar en busca del protagonismo y el liderazgo perdido, la ex mandataria debió conformarse con ser la estrella de un acto realizado en el club Atenas, de la ciudad de La Plata, en el que estudiantes universitarios festejaban el haber alcanzado la conducción de la Federación Universitaria de La Plata a través de un frente integrado por varias agrupaciones de tendencia kirchnerista. Acto que además estuvo “engalanado” por la presencia de Amado Boudou, Luis D Elía, Gabriel Mariotto, Fernando Esteche, el intendente de Ensenada, Mario Secco y la concejal Florencia Saintout.

La estrategia aislacionista aplicada por el propio Pj a la ex presidenta para despojarla de poder de movilización y convocatoria dio resultados inmediatos. Los intendentes del conurbano bonaerense ya no le proporcionan multitudinarios y bullangueros auditorios, ni se pelean por mostrar la bandera más grande que identifique a su municipio, ni pugnan por estar en el escenario y ser retratados junto a “la jefa”. Solo algunos movimientos sociales periféricos, añorando que vuelvan los millonarios fondos que recibían, son los encargados de hacerle el aguante y acompañarla en su camino a los preciados fueros.

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