¿Al justicialismo lo asesora Durán Barba?

0
81

Con un peronismo enconadamente disperso, ideológicamente ambiguo y desorientado políticamente, el panorama electoral del año próximo aun asoma alentador para el oficialismo nacional, favorecido por la inacción, la inmadurez y la falta de reflejos de la dirigencia del PJ para capitalizar el mal momento de Cambiemos.

Cada uno en la suya.

La ex presidente Cristina Fernández mantiene expectante y alerta a su reducido núcleo incondicional mediante esporádicas y muy críticas apariciones en distritos amigables o en el Instituto Patria, sede del kirchnerismo residual, en las cuales nutre el descontento general con añoranzas acerca de lo que “ya no somos” como país. La ex mandataria apuesta a contener su disminuido caudal electoral, como una forma de presión al gobierno de Mauricio Macri y a la justicia misma que la cerca con causas y denuncias, en lo que se presenta más como una campaña de autodefensa y blindaje personal que de proselitismo electoral.

El incorregiblemente “sumiso” Daniel Scioli, pejoteando con Gioja y posando con Cristina, intentando hacer equilibrio entre el volcán del peronismo y los restos del kirchnersimo, consiguiendo tan solo hacer enervar y distanciarse aun más a ambos sectores, a esta altura del partido irreconciliables y hasta enemigos si se lee fino, pero firmemente convencido de que con fe y esperanza Cristina se volverá humilde y el justicialismo será una gran familia de abnegados compañeros cediéndose el paso unos a otros.

Diego Bossio reuniendo y operando a dirigentes de toda laya, pasado y posición, en la ingenua pretensión de encolumnarlos tras de sí para llevar a cabo su proyecto político que consiste, esencialmente, en alejare del kirchnerismo y negar cualquier afinidad pasada, aduciendo que su actuación en el gobierno anterior se restringió exclusivamente a la función en el cargo y jamás a la militancia. El “laurel” político que lo acreditaría como agente  aglutinador (parece creer él) sería haber sido uno de los mentores del quiebre del bloque del Frente para la Victoria en diputados.

Sergio Massa divagando demagogias populistas acerca de los tarifazos y la inflación por los canales de televisión y las emisoras de radio, y expresando como verdades reveladas lo que ya todos sabemos acerca de lo crítico de la economía, el malestar social y la urgencia de políticas reparadoras para los sectores más humildes. Pendulando en una indescifrable postura que va de la crítica ardiente a la complacencia compinche hacia el gobierno nacional. Consecuentemente, tras todo este discurso inocuo, perdiendo fortaleza y desgastando su potencial de proyección.

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien supo situarse entre los expectables para la renovación y resurgimiento del partido Justicialista a nivel nacional, hoy transita su tercer mandato de gobierno más acaramelado que ejecutivo, imprimiéndole a los más nimios actos de gobierno un matiz farandulesco y adolescente gracias a la presencia de su novia la actriz Isabel Macedo. Urtubey da la impresión que por ahora relegó toda aspiración política de hacer pie en Buenos Aires, para intentar fortalecerse en Salta y el norte argentino en general a la espera de tiempos más favorables para intentar una nueva embestida que lo reposicione a nivel nacional.

Florencio Randazzo, que intenta usufructuar la orfandad de líderes jugando al quedo y espero, en la pretensión de que el hecho de no estar denunciado por hechos de corrupción en la gestión anterior representa un capital político codiciable para sus compañeros, quienes tarde o temprano deberán recurrir a él para que los conduzca.

Con tantas “estrategias” peronistas personales en proceso, y con resultados previsiblemente adversos en lo electoral, es necesario preguntarnos: ¿al justicialismo lo asesora Durán Barba?.

Comments

Dejar una respuesta