El ajuste a los jubilados puso en alerta a Cambiemos

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Este gobierno no entusiasma a gran parte de los argentinos o por lo menos dejó de hacerlo como al principio. Toda la efervescencia que tenía cuando comenzó se fue diluyendo en el tiempo. Hoy las críticas son constantes y muchas de ellas son fundadas. Con la medida que modifica cómo se hace el cálculo de las jubilaciones y pensiones se produjo un quiebre en la sociedad. No importa si es un ajuste o si es una corrección, importa que intentaron adulterar algo que termina perjudicando a los jubilados y en este país eso parece que molesta y mucho.

Cambiemos no entiende la gravedad de los problemas que tiene que resolver y eso es más grave aún. Están aislados política y culturalmente sobre la realidad que hoy existe en Argentina. No saben gobernar para la clase media que es la que los acompañó y los impulsó durante elecciones para que hoy sean gobierno.

Esta modificación sobre los haberes jubilatorios que intentaron realizar, no fue un error, sino más bien una política deliberada para ajustar. Lo demás, es otro cuento. Hubo una falta de sensibilidad social que, en definitiva, terminó volviéndose en su contra. Con ésta medida, Cambiemos pensaba ahorrar 3 mil millones de pesos para bajar el déficit fiscal. Lamentablemente lo hicieron sobre uno de los sectores más vulnerables. Ahora, no solo no alcanzaron el salvoconducto sino que perdieron una tolerancia que hace meses pendía de un hilo.

En EL OTRO PAIS no vamos a caer en las frases demagógicas y populistas sobre los jubilados como la que realizó la diputada nacional Elisa Carrió: “Para un rico 20 pesos no es nada, para un jubilado es mucho”. Todos, o al menos la mayoría de los que no gobiernan, entienden sobre las necesidades de los jubilados, y lo importante que es defenderlos. Porque un jubilado no tiene gremio que lo defienda, no puede volver a trabajar, pertenece al sector que menos gana y al que más vapulea la inflación. A todo eso, le debemos sumar que el costo de vida es mayor (medicamentos, tratamientos, etc).

Por esas razones es que todos los gobiernos se animan a tomar de sus haberes. Son los más vulnerables y menos peligrosos, si quisieran realizar la misma práctica con los transportistas, gastronómicos o fuerzas de seguridad se pararía el país. En Argentina, por lo menos en los últimos 40 años, todos los gobiernos intentaron meterse con el dinero de los más viejos. Por ejemplo, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner vetó la ley que les daba el 82% móvil a los jubilados. El gobierno de Fernando de la Rúa no fue la excepción. Durante su presidencia, Patricia Bullrich realizó un recorte del 13% a los sueldos de los jubilados. Parece que los viejos son caros e improductivos, ergo, prescindibles. Los funcionarios vigentes olvidan que los abuelos fueron ayer el motor del país, y sólo merecen percibir una justa retribución.

La frase de Carrió

“¡Se van a la reputa que los parió!”, clamó Lilita Carrió en el pasillo del Congreso. La Diputada nacional manifestó su grito de guerra que lo podríamos comparar a la orden 227 del 28 de julio de 1942 de Joseph Stalin: “Ni un paso atrás”. La misma establecía que cada división del Ejército Rojo debía crear un “destacamento de bloqueo” para vigilar que las tropas del frente no retrocedieran y, en caso de que lo hiciesen, se les disparaba por “cobardes”. Y Litita hizo eso. Arremetió contra los cobardes que quisieron tocarle la jubilación a los más viejos. Apenas terminó la sesión, subió más el tono y dijo: “Si no me bajan la resolución pido la renuncia a Basavilbaso [Emilio, titular de la Anses] o a quien sea”.

Elisa Carrió es inteligente. Juega sola y entiende perfectamente este juego. Es, fue y será siempre un espina en el costado de cualquier gobierno, con mayor o menor énfasis, pero espina al fin. Al amedrentar al poder ejecutivo no solo alborotó los bloques opositores, sino que los puso en jaque frente a la opinión pública. Corre al gobierno por el tema de las jubilaciones porque sabe que eso los va a lastimar no porque alborote la oposición, sino porque este tema en la calle pesa demasiado.

La oposición

El costo político es alto. La calle está empezando a desconfiar de éste gobierno y en las medidas que puedan llegar a tomar. El “error” de los jubilados marcó un nuevo rumbo a la política de Cambiemos porque se metieron con algo que debería ser intocable. Frenar, recalcular y seguir es algo que van a intentar desde Cambiemos, pero en este momento el tiempo es su peor enemigo. A seis meses de una nueva elección legislativa, el oficialismo terminó por descubrir que su faceta más insensible, a la vez puede ser su talón de Aquiles. En este tiempo que queda, el Gobierno se juega un All in.

El frente Cambiemos juega con fuego al pensar que el peronismo está dividido y consecuentemente diezmado. El peronismo siempre parece dividido. Su historia reciente lo muestra así, pero cuando sienten que llega el momento de virar el rumbo y estar unido, solo Dios sabe cómo hacen, se rearman y ganan elecciones.

Pensar que existen tres o cuatro peronismos es un error. El Justicialismo está oliendo sangre, y es porque Cambiemos comenzó a sangrar.

Los constantes “prueba y error” pusieron inevitablemente en la mira al Presidente de la Nación. Hoy, la imagen del presidente está cayendo. Según encuestas realizadas por las consultora Management &Fit y Grupo de Opinión Pública, a seis meses de las elecciones legislativas, la imagen del presidente Mauricio Macri cayó en lo que va de este año. El estudio, realizado sobre una base de 2.000 encuestados en los principales centros urbanos del país, afirma que el Presidente tiene una imagen positiva de 38,4% y una negativa de 33,8%, lo que da un diferencial a su favor de 4,7%. Ambos índices marcan una tendencia en baja en el último mes.

¿Qué es lo que debería hacer el gobierno para cambiar ésta situación peligrosa? Sin lugar a dudas enfocarse en las demandas ciudadanas, o al menos no seguir embistiéndolas. La imagen negativa, el recelo, la frustración y el desencanto son factores fuertes e incontrolables. Cambiemos está convencido que para salir de esta crisis que heredó del kirchnerismo es bajar el gasto público es ajustando. Pero Cambiemos no se debe olvidar el deterioro social que existe en el país que es muy delicado. El 32,2% de los argentinos es pobre y el 6,3% se encuentra en la indigencia y uno de cada tres empleados trabaja en negro.

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