4 días, Match Point Trump

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Este viernes ambas campañas intentaron sus últimos carpetazos. Trump en sus dos actos reiteró los nuevos emails que filtra cotidianamente Wikileaks y la campaña de Clinton está enfocada en mostrar que Trump tiene un temperamento incompatible con conducir la Casa Blanca.

Además hoy el partido demócrata fogoneó todo lo que pudo la condena de dos asesores del gobernador Chris Christie de New Jersey, que fueron encontrados culpables por haber obstaculizado un puente hace un par de años. Pegarle al gobernador de New Jersey, estado que lidera Clinton, era una manera de pegarle a Trump. El gobernador fue el primero después de bajarse de la carrera por la presidencia en endorsar al candidato del partido republicano.

Sin embargo el momentum de Donald J. Trump parece por el momento imparable. Toda la duda es, y que de ninguna manera quedará dilucidada antes de la madrugada del miércoles en Argentina, si esta espectacular recuperación de la expectativa de voto de Trump alcanzará para ganarle a la campaña de Clinton que vino liderando las encuestas con cierta tranquilidad las últimas 4 semanas.

La campaña de Clinton casi había sacado de carrera a Trump con el llamado sexting o sexual gate. No por los dudosos testimonios post audio en bus con el primo del ex gobernador de Florida Jeb Bush y competidor de Trump de mujeres que hasta 30 años después repentinamente aparecían para tratar de respaldar que Trump era algo así como un pervertido sexual y un acosador serial. Sino por el audio que lo tenía a Trump infraganti y que toca una fibra muy sensible de la sociedad norteamericana. La reacción de Trump, muy correcta en ese momento, le permitió poder después desmentir las acusaciones posteriores todas sin pruebas y evidencias concretas más que testimonios que extrañamente aparecían todos sincronizados. La campaña de Clinton más los medios (que en verdad fueron parte de lo mismo) se engolosinó con las denuncias de ataque sexual y puso tantas y tan armado que aún si algunas o todas fueran ciertas quedaron perdidas en lo que era una clara operación de campaña para tratar de sacarlo definitivamente de la cancha al candidato republicano.

Desde entonces muy paulatinamente Trump de a poco comenzó a volver a crecer y seguía en honor a la verdad generando rallies sin igual en la campaña presidencial que terminará este martes próximo.

Pero el viernes pasado cuando el FBI revirtió una decisión insólita de exonerar a Hillary Clinton después de haber encontrado, y cito, evidencia que la ex Secretaria de Estado 1) había manejado inadecuadamente e ilegalmente mails de su cargo en la secretaría y 2) que le había mentido al público en general, al congreso de los Estados Unidos y al FBI. Por mucho menos que eso, mucha gente ha ido y está por ir presa en el mismo país. El FBI al decidir reabrir y comunicar la información generó un nuevo estupor que empuja los últimos diez día de la campaña de Donald Trump y lo pone en un claro Match Point.

La última encuesta de Reuters/Ipsos muestra diferencias sustantivas claras en el voto anticipado en muchos estados con notables diferencias de hasta diez puntos en Estados de lo que está recibiendo Hillary comparado con lo que recibió Obama en 2012.

La maquinaria demócrata no renuncia y está por todo el país dando vueltas, incluyendo el VP Joe Biden y el Presidente Obama.

Hoy en sus tres rallies Donald Trump comenzó sus discursos diciendo qué es el cambio real que propone comienza el primer día terminando y cambiando el famoso Obamacare que por estas semanas bombardea el bolsillo de los norteamericanos.

El presidente de Estados Unidos en campaña, siendo que él no es candidato, se pasó de listo en las últimas horas cuando en un acto dijo que “un puñado” de estadounidenses son los que pagarán más por el obamacare a partir del próximo ejercicio. Resulta que ese puñado son unos cuantos millones de norteamericanos. Por eso que la campaña de Trump sus últimas horas se enfoca en dos temas centrales. Economía y la inocultable corrupción que envuelve a la candidata demócrata. El carisma del presidente Obama es indudable y está por tanto fuera de discusión. La pregunta es si al no estar en el ticket de este martes 8 de noviembre podrá trasladar su buena imagen en la proporción esperada a una candidata que está muy lejos de su aprobación y popularidad.

Trump desde que volvió a crecer no se ha vuelto a estancar, pero lo que es evidente también es que hoy por hoy tenemos tantas encuestas dando vueltas que es muy difícil saber cuales están sobredimensionando muestras demócratas o cuales republicanas. Por eso el día de la verdad, el día que deberá definir este match point histórico el candidato republicano no es otro que el martes 8.

Todas las encuestas coinciden en lo evidente. Trump volvió increíblemente de entre los muertos. Lo que no está definido es si con esa recuperación le alcanza para ganar los Estados Claves. Trump debe ganar Florida, que no parece haber dudas que lo hará, pero debe sumarle North Carolina, Colorado y posiblemente Pennsylvania si es que quiere asegurar la casa blanca.

Por el momento Ohio, Iowa, Arizona y Nevada parecen asegurados. Clinton por su parte parece tener bastante segura una victoria en Michigan, Virginia y New Mexico. Pero la candidata también necesita ganar PA si quiere asegurar su lugar en el Salón Oval. Además sería casi imprescindible que gane Florida, algo que a 4 días de las elecciones parece una empresa casi imposible para la ex secretaria de Estado.

Este fin de semana podría haber otro carpetazo o incluso el lunes. Por supuesto que si. El problema es si ya hay tiempo para producir un cambio en el curso de los votantes.

Como siempre serán los independientes los que deban definir la elección. Al menos en las encuestas hasta hoy el 90% de los republicanos y en un porcentaje parecido los demócratas dicen votarán respectivamente a sus candidatos, así que los independientes tienen la última palabra. Si Clinton gana Colorado, Nevada pero pierde la franja del Este que parece posible que eso suceda, quedará al borde de perder el premio mayor de todas formas.

Este sábado y domingo será una locura de actos por todos lados, con Sanders, Obama y Biden tratando de hacer lo que no puede Hillary Clinton, enamorar a los votantes que les faltan para garantizarse la continuidad de 4 años más en la Casa Blanca del partido demócrata. La suerte está casi definida, y hoy Wall Street cerró en baja por novena jornada seguida, lo que nos dice dos cosas. Una es que posiblemente los mercados comienzan a acomodarse a una eventual administración de Trump y por último golpean como pueden generando expectativa negativa de lo que podría pasar en el caso de que gane Trump. Como dijimos hace mucho, el poder en contra de Trump es enorme y tiene una cantidad de recursos humanos y dinerarios que hacen de esta elección todavía más espectacular en su desequilibrio. La más despareja de toda la historia, con el Departamento de Justicia y la fiscal Loretta Lynch involucradas y combinados para intentar favorecer a la candidata de la continuidad, Hillary Clinton. Si las encuestas de qué piensan los americanos del camino en el que está USA son precisas, el resultado de este martes está cantado y será por el cambio. Veremos si la gente interpreta y cree que ese cambio es Trump y no Clinton, porque como dice el refrán el votante tiene razones que la propia razón no puede entender.

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